JACUZZI y mucho más.
JACUZZI y mucho más.
Hoy quería sorprenderte, regalarte algo que te ilusione, algo que sé que te gusta y que nunca has podido realizar... ¿una fantasía? , quizá, o simplemente un capricho dónde la chispa y el juego se den la mano.
No sé lo que habría dado por ver tu cara al leer mi mail, tan conciso como claro y quizá por ello tan inquietante:
"A las 15,30 h te espero"
Y a continuación una dirección que correspondía a una suite en un hotel para encuentros muy especiales. Lo habíamos visto anunciado y nos llamó la atención y a ti especialmente el jacuzzi dentro de la habitación; por eso antes de que llegaras quise preparar ese espacio de manera que te resultara mucho más atractivo. Decidí que sólo nos iluminaria la luz de las velas, las velas proporcionan relax, calma, sensaciones placenteras, que serian potenciadas por el aroma de las bolas de sales con olor a canela y naranja, que dejaría caer en el jacuzzi poco antes de tu llegada.
Al lado del jacuzzi ya tenía preparada la cubitera con hielo y la botella de Moët Rosé, mi favorito junto con dos copas aflautadas, donde las burbujas de la exquisita bebida, se unirían a las burbujas que el agua desprendería.

Empecé a notar los latidos acelerados en mi pecho, en mi mente se sucedieron ideas a una velocidad insospechada, ¿qué estarías tramando?
Cogí el móvil y te envié un SMS:" Espérame con un pañuelo de seda".
No sabía lo que pasaba por tu cabecita provocadora, pero seguro que estabas planeando algo para tentarme, y yo no sólo pensaba seguirte el juego, sino también preparar el mío.
Miré el reloj, las 13:30 h., ¿cómo iba a ser capaz de aguantar hasta la hora de la cita?
Se me hizo eterna la espera pero llegó el momento.
Golpeé con los nudillos levemente en la puerta de la habitación, y apareciste con el sujetador negro de encaje y las braguitas haciendo juego en las que se trasparentaba tu pubis totalmente depilado y con un pañuelo de seda rojo enganchado en el sujetador en el espacio entre tus voluptuosos senos. Mis presentimientos no iban descaminados, eras una provocadora.

Suena el móvil, aviso de mensaje. ¿Con que con un pañuelo? ¿Quieres jugar? pues sabes que conmigo el juego está asegurado.
Puesto que era la hora de comer, había pedido que nos trajeran distintas viandas para saciar el apetito al tiempo que nos sirvieran para otras cosas... todo estaba preparado para el juego, pero mi juego, soy rebelde y no siempre acepto lo que me piden...
Después de recibirte sólo vestida con mi ropa interior para que vieras lo que te esperaba y depositar un beso en tu boca con ansia y como preámbulo de los que vendrían; puse sobre mi cuerpo un camisón negro de raso, tendrías que con tus manos o con tu boca ir quitando prendas para poder llegar a notar el tacto de mi piel... y ahora sí, el pañuelo de seda entra en el juego.
Primero tapo tus ojos para alimentarte, dando paso a la sorpresa; dejo caer por tu boca desde un arenque salado a una dulce fresa; contrastes de sabores; para después dejar tus ojos libres del pañuelo y que me veas bien cuando tomo una copa de champan y dejo que el líquido rosado caiga de mi boca y resbale por mi cuello, mi escote... Deseas acariciar mi pecho con tus manos, el champan ha mojado mis senos y mis pezones son toda una provocación, pero he sido rápida y con el pañuelo he atado tus manos a la espalda.
Puedes verme, puedes olerme, sentirme excitada y excitante pero no puedes acariciarme, una pequeña tortura que todavía te atrae más y yo no pienso frenar.

Me acerco a ti insinuante, desabrocho los botones de tu camisa y descubro tu pecho al tiempo que te rozo con el mío, frotándome en ti, acercando mi boca a la tuya y retirándola antes de que la tomes, en un juego de provocación constante. Te mueres de ganas de desatarte, de liberar tus manos por tocar mi cuerpo, pero todavía no es el momento. Ahora son las mías las que de nuevo se acercan a tu ropa y lentamente, muy lentamente retiro el cinturón de tu pantalón y una caricia se desliza por dentro. Fuera ropa, ahora estás a mi merced y mis labios van desde tu boca a tu cuello, mezclando besos con lametones; desde el cuello a tu pecho para seguir a tu vientre y pararse ahí, donde tanto deseas que deposite mi boca para llenar con mi saliva y mis besos tu sexo completamente excitado.

Te pido entre jadeos, que me desates las manos no soporto más la tortura de tenerte delante y no poder tocarte, acariciarte, agarrarte. Sueltas mis manos de la lazada de la seda y rápidas mis manos van a tus hombros para ir deslizando el camisón de raso y situado detrás de ti, beso tu nuca, bajando las manos para despojarte del sujetador, acariciando suavemente tus pechos, pellizcándote levemente los pezones. Me excita ver la respuesta de ellos.
Empiezo a excitarme, tus manos recorren todo mi cuerpo y me preguntas qué quiero que me hagas, mi respuesta te encanta y lo noto "hazme lo que tú quieras, hoy soy sólo tuya".
Y me haces caso, me llevas a la cama dónde con una mano eres capaz de inmovilizar mis brazos por encima de mi cabeza, y te sientas sobre mis piernas, casi no puedo moverme, y empiezas tu particular tortura de placer, tus besos bajan por mi escote, provocando que mi respiración se acelere, juegas con mis pechos, besándolos primero y después los lames, recorriendo con tu lengua toda la aureola ,y de repente un mordisco ligero se escapa y provoca en mi un gemido de placer intenso.
Casi sin darme cuenta tus manos se han deshecho de mi culotte negro de encaje y mi pubis suave, liso, espera tus caricias; notando ya mi latente humedad.
Arrodillado entre tus piernas voy acariciando con mis manos tus pechos, muy despacio y las deslizo recorriéndote entera hasta llegar a tu pubis totalmente húmedo, me encanta sentirlo así y abrir tu sexo para descubrir el clítoris duro, invitándome a comerlo y con mi la punta de mi lengua le empiezo a realizar caricias y besos.
Noto tus gemidos y movimientos que están pidiéndome más.
Siento tu mano abriéndose paso por mi entrepierna hasta llegar a la cueva del placer, donde tus dedos se unen a tu lengua que juguetona se enreda con mi botoncito mágico, hasta que no puedo más y mi cuerpo se desborda en una explosión de placer.
Todavía excitada, me pongo sobre ti mientras voy acercando la cara a aquella golosina que tienes entre las piernas, mi boca acaricia la entrepierna, los testículos y empiezo a darte besos en el pubis y lametones en la ingle, tú te empiezas a excitar más, me das la vuelta y de nuevo mi clítoris es víctima encantada de tus mordisquitos, te doy un besito en la puntita, suave, despacio, alternando con lametones que lo cubren de saliva, lo degusto un poco y lo empiezo a comer con frenesí, con ansia... Caricias y besos que terminan en una explosión conjunta, donde los gemidos y gritos componen la banda sonora del momento; después... la calma.

Ligeramente recuperados, vamos al jacuzzi, un baño, relax total, abrazados, tus brazos alrededor de mi cuerpo, mi espalda sobre tu pecho, disfrutando del cosquilleo que producen las burbujas del agua.
Unido al masaje del agua, decides darme otro masaje más personal, empujándome ligeramente hacia delante y noto como por el cuello y por los hombros, tus manos presionan en las zonas más tensas de mi espalda, es esa sensación entre dolor y alivio, ummm qué placer....
Tirando de mis hombros hacia atrás, quedo recostada sobre ti y ahora el masaje pasa de la zona dorsal a la frontal, aunque el tono del masaje es distinto; tus manos no presionan, sino que masajean, acarician mis pechos que inmediatamente agradecen tus caricias con una respuesta de mis pezones que comienzan a endurecerse, a excitarse... giro la cara buscando tu boca, y nuestras lenguas se enredan, los labios se muerden... de nuevo la pasión nos arrastra y no podemos parar de besarnos al tiempo que siento tus manos por mi cuerpo explorando cada espacio, ahora bajando hacia mi pubis, buscando donde introducir tus dedos exploradores, primero uno, y al notar mi respuesta, dos dedos se introducen en mi vagina, suave al principio, despacio y poco a poco incrementas el ritmo; notas que estoy a punto de desbordarme de nuevo, a pesar de estar en el agua, mi humedad es notoria...y eres el culpable de que un nuevo orgasmo me convulsione completamente acompañado por un grito que te excita enormemente.
Me encanta sentir tus orgasmos...
Te tengo totalmente rodeada con mis brazos y piernas, sintiéndote pegada a mí; placenteramente sumergidos en el agua caliente permanecemos unos momentos en silencio, tú todavía disfrutando del maravilloso orgasmo que acabas de tener y yo excitado, besándote en el cuello, deseándote...
Notando tu excitación, no puedo dejarte así, me giro en el agua, estoy sobre ti y tu sexo encuentra el camino hacia el mío, lo rozas y lo introduces delicadamente, entrando y saliendo despacio, aumentando las ansias de ambos, mi cuerpo se inclina hacia atrás y aprovechas la postura para pellizcar los pezones y aumentas el ritmo y la fuerza de la penetración al tiempo que sigues jugando con mis pechos....ummm vas a matarme de placer...

Pasados unos minutos, decidimos salir del agua, te cubro con la toalla estrechándote entre mis brazos, besándote, perdiéndonos en nuestros labios, suave y dulcemente. Me encanta esta sensación de ternura después de los momentos de pasión.
La hora y la actividad hace que el hambre se haga presente, en estas ocasiones el servicio de habitaciones es más que necesario, imprescindible, hay que tomar algo de comida, para reponer fuerzas antes de volver al campo de batalla... todavía hay tiempo y es todo nuestro.
Disfrutamos de una breve comida, pero suficiente para calmar el apetito... ese apetito.
No has querido pedir postre y enseguida entiendo el porqué, me llevas hacia la cama y yo me estiro esperando tu reacción y te veo cogiendo una caja de bombones, (sabes mis gustos) que tenias preparada para sorprenderme, pero la sorpresa viene ahora, no soy yo (de momento) quien va a degustar los bombones, sino que soy el plato donde los sirves para comerlos tú.
Estratégicamente dejo los bombones uno sobre cada pezón y otro en tu sexo y desde el cuello mis besos y lametones van bajando por el cuerpo hasta llegar a tu pecho donde con ansia tomo el bombón con la boca y con la lengua lleno la aureola de chocolate para continuar lamiendo, chupando, mordiendo primero un pezón, luego el otro, poniéndoles duros y excitados, como me gustan, sintiendo que te van a estallar...
Observo tu pene y está igual que mis pechos, duro y excitado y ahora soy yo la que quiere postre y te pido que te tumbes. Cogiendo el bombón que habías dejado en mi pubis, muerdo un trocito y los deshago en los labios, me pongo sobre ti y acerco mis labios chocolateados a tu pene y con la lengua extiendo por él el chocolate mezclado con mi saliva, llenándote de ella, mojándote; lamiendo desde tus testículos a la punta, jugando sobre ella, haciendo círculos con la lengua y dando pequeños mordisquitos y apretando los labios, chupando, degustando.
No puedes más, me dices que me ponga de espaldas, que ahora te toca divertirte a ti y que me harás gritar como nunca... de repente vuelvo a estar mojada...
Verte así, totalmente expuesta...umm, me pongo detrás, ligeramente me inclino sobre ti, presiono mi cuerpo sobre el tuyo y reparto mordisquitos entre cuello y hombros, rozo tu sexo húmedo y me abro paso dentro de ti, primero con suavidad... ¡cómo me pones nena!; te doy pequeños cachetes en las nalgas y la excitación va en aumento en ambos, lo noto en tu sexo mojado y en el mío mucho más duro; acelero el ritmo de la penetración, más fuerte, más rápido, se te escapan unos gemidos...

Empieza mi placentera tortura...con una mano juegas con el clítoris, haciendo circulitos en él con un dedo y presionándolo y con la otra, introduces un dedo en el ano, delicadamente, suave pero lo suficientemente excitante como para que mis ligeros gemidos se conviertan alguno de ellos en gritos. Tu pene sigue dentro de mi, palpitando, con ligeros empujones... los jadeos, los gemidos, los grititos se aúnan.
De pronto, sacas tu dedo, pero sin esperar, apuntas tu pene y lo haces entrar muy despacio; sabes mis gustos y que la penetración anal me gusta pero me cuesta y como me notas excitada mantienes el ritmo continuo pero suave. Mezclas besos por la espalda con cachetes en el culo y mis gritos ya son incontenibles.
Más rápido, golpeas tus testículos con mi culo, mi ardiente botoncito sigue siendo objeto de tus estímulos y con la otra mano pellizcas el pezón izquierdo. No puedo más, estoy al borde del éxtasis; empiezas a gemir también y nuestras aceleradas respiraciones se confunden
Si, si, sigue, ahora.... Ahhhhh; siento tu calor derramarse en mi. Un multiorgasmo simultáneo nos hace caer rendidos en la cama.
Rodeas mis hombros y me acurruco en ti; un descanso; pero nos queda toda una noche por delante...
LOKUM











Diablo dijo
Joderrrrrrrr, esto merece un comentario especial que ahora no puedo hacer, volverë al averno para meditar la respuesta que este relato merece.
Besos sin palabras
24 Octubre 2010 | 11:26 PM