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La Coctelera

Lokum & Kefi... Mayores de 18 años y mentes desinhibidas...

12 Octubre 2010

La diferencia de una tarde de compras como todas....

Un sábado como otro cualquiera, la familia en casa, poco que contar y cada vez menos que compartir.

Quizá una comida fuera, en  un restaurante cualquiera, como único aliciente. Un tributo más al tedio y la monotonía, de no ser por los insinuantes mensajes que, de tanto en tanto, llagan a mi móvil:

-¿Qué tal chica sexy?... ¿Me echas de menos?

-Ummmm... ni te imaginas cuanto. Pero ya sabes... hoy y mañana, jornadas dedicadas a la familia...

-Oh vaya... mi niña se aburre. Habrá que hacer algo con eso.

-¿Esperar que pase el fin de semana, por ejemplo?

-Ja, ja, ja.... También, pero yo hablo de algo más inmediato... Algo que le devuelva el brillo a esos ojos...

 

-Cielo, sería fantástico, pero sabes que en sábado y domingo nunca. No hay nada que hacer... Hoy toca comer fuera... Pocas probabilidades de evasión... Un beso. Te quiero.

-Princesa, nunca digas nunca... sabes que eso, para mí, es un reto... Yo también te quiero mi niña.

La sonrisa permanecía en mis labios tras el último sms, cuando guardé el móvil en el bolso acompañado por un suspiro de resignación.

La tarde no auguraba nada nuevo, otro sábado de compras, en el que ni siquiera era necesaria mi presencia... pero había que hacerlo.

El centro comercial dormitaba en esas horas del medio día en las que, se están yendo los últimos consumidores de la mañana y empiezan a llegar los primeros de la tarde. Había gente, sí, pero sin agobio. Se podía deambular tranquilamente.

No me apetecía caminar más y el objetivo de las compras de la tarde, tampoco eran santo de mi devoción. Así que dejé que mi marido y mi hija entraran solos, al gran establecimiento de letras rojas donde se amontonaban los aparatos electrónicos y de nuevas tecnologías que tanto les gustaban... Sí, sí; ese que como slogan publicitario, dice que no eres tonto... Yo, tampoco lo soy.

No necesitaban mi opinión para nada, y mis pies estaban pidiendo una tregua a gritos... Me senté en uno de los asientos circulares del centro comercial. Justo el que estaba delante del establecimiento donde mi gente acababa de entrar.

Uuuffff... un suspiro de alivio escapó de mis labios mientras frotaba uno de mis pies, a la vez que mi mirada se cruzaba con la del agente de seguridad de la puerta. Su sonrisa y la mía se hicieron cómplices.

Sin mediar palabra sentí que comprendía que aquel asiento representaba un oasis para mí... Supongo que su labor también debía ser bastante aburrida a esas horas, quizá por eso no apartó la mirada. Incluso capté alguna que otra sonrisa hacia mi... no sé...

Un temblor en el interior del bolso, me sacó de mis pensamientos indicando la llegada de otro mensaje.

Bastaron un par de respuestas a tus preguntas. La verdad es que no sé como lo haces. Tú y tu facilidad de deducción para localizarme me asombran. Siempre consigues sorprenderme... siempre... en todo...

Un roce cálido en mi nuca, un beso húmedo en el nacimiento del pelo y una voz conocida a mi espalda, activaron todos mis resortes... ¿Está sola mi princesa?...

Al sobresalto inicial le siguió la reacción de mi piel, que por la proximidad no pasó inadvertida a tus ojos... lo supe por tu risa traviesa. Como tampoco te pasaron por alto las dos evidencias que se perciben claramente a través de la camisa... -Je, je, je... ¿Te he sorprendido gratamente eeehh?- decías al tiempo que tu mano se colaba por debajo, y disimuladamente pellizcaba una de esas evidencias... Ufff, nena, como están...

-Ummmm... como siempre que estás cerca. No sé cómo te las apañas, pero consigues sorprenderme y excitarme hasta sin proponértelo...

El agente de seguridad me miró, entre sorprendido e intrigado... Había visto lo suficiente como para deducir. Justo encima de su cabeza tenía el slogan del establecimiento "Porque yo no soy tonto"... yo bajé la vista, controlando la risa, por lo cómico de la situación, y sintiendo a la vez cómo el rubor se apoderaba de mi rostro, producto de aquella mirada acusadora. Al mismo tiempo, el deseo se apoderaba de mi cuerpo por la insistencia de tus dedos...

Aaahhh... Ummmm... Tus sutiles caricias en mi trasero por encima de la ropa, tu proximidad,  tu respiración en mi cuello, y tus palabras cargadas de erotismo hacían subir mi temperatura y agitarse visiblemente mi respiración... -Ummm, mi amor, como sabes activarme...- dije en un jadeo.

-Je, je... me encanta que seas tan receptiva... ¿Crees que estarán mucho rato dentro?... je, je, je, no hablo de mis manos, si no de tu gente... Ufff... como estassss....

-Aaahh, por favor... aquí no... -jadeé de nuevo- No tengo ni idea...-contesté a tu pregunta- Cuando se trata de electrónica se pierden, nunca sé cuánto tiempo pueden estar sin aparecer.

-Perfecto... es justo lo que necesitamos. Cuanto más mejor- dices pegando tus labios al lóbulo de mi oreja, y perdiendo otra vez tu mano por debajo de la blusa para pellizcar el otro pezón... Ummmm que dulce tormento...

Casi no se nota nada; todo es discreto y sutil, para los que pasan a nuestro alrededor. Para todos, menos para el vigilante que no pierde detalle de los cambios en mi rostro. Noto cierta arrogancia en su mirada. Sin duda me juzga y el veredicto es culpable... ¡¿Qué más da?!... ¿Qué sabrá él?...

Tu empeño en volverme loca sigue... y está consiguiéndolo, tanto que...

-Por favor Dani, aquí no...

-Como tú quieras, preciosa, nada más fácil de solucionar -poniéndote de pie coges mi mano y tiras de mí- ven conmigo...

Al levantarme, rodeas mi cintura... ya es imposible escapar, pero  a decir verdad... ¿Quién quiere escapar?... Tu mirada y mi deseo me lo hacen ya imposible

No puede evitar echar un vistazo a mi observador... su mirada fría y la sonrisa irónica, que convierten sus labios en una línea acusadora me dejan claro que el veredicto sigue siendo culpable... Inexplicablemente me duele... ¡¿Pero por qué me importaba?! ¡¿Qué sabía él?!... además, ni le conozco.

Un tirón en el brazo me devolvió a la realidad  apremiante del momento...

-Dani, pero dónde me llev...

-Ja ja, ja, ja... ¿Es que no te fías de mi?... ¿A caso no te he demostrado mil veces que nunca haré nada que pueda lastimarte?... si no... todo lo contrario...

Apenas traspasamos el umbral de los lavabos y tu boca se apodera con urgencia de la mía... solo te separas para decir - cuanto he deseado hacer esto- vuelves a besarme y tus brazos me aprietan contra ti, resbalas tus labios por mi cuello, aspiras mi aroma, besas el nacimiento de mis senos que agitados intentan respirar.

Entre besos intento decir:

-Yo también te deseo mi amor, pero es que cada vez eres más atrevido, te gusta ponerme en apuros... a veces me asustas.

-No temas, mi princesa de fuego... ¿No ves que si hago algo que te perjudique no podré volver a tenerte?... Me gusta el riesgo, pero no soy estúpido... no quiero perderte por nada del mundo. Te has colado bajo mi piel y ya no podría estar sin ti.

Sus palabras disiparon las reservas que el deseo no había conseguido aun vencer.

Nerviosos, como dos adolescentes mirando hacia todas partes, entramos en uno de los lavabos. El de minusválidos, por ser individual y el menos solicitado...

Sus labios se abalanzaron sobre los míos, mientras nuestras manos desabrochaban con impaciencia las camisas de ambos.

Me aferré a sus hombros, para no caer. Mis piernas temblaban a medida que sus labios descendían de nuevo por mi cuello. Besos húmedos diseminados por el nacimiento de mis senos, al tiempo que sus manos se perdían bajo la falda....

Reí nerviosa; sin premeditarlo yo también le tenía reservada una sorpresa a él...

-Eeeeyyyy zorrita... ¿Qué es esto?...- dijo al tiempo que hurgando bajo mi lencería, halló un cordoncito que se perdía en mi interior- ¿Estás segura de que no esperabas a nadie?... - Añadió tirando del hilo, hasta extraer las dos bolas violeta  que se escondían en el interior de mi cuerpo...

-Ya sabes que ir de tiendas me aburre.... -expliqué ruborizada, bajando la vista hasta el suelo...- Y hoy me esperaba una larga y tediosa tarde de shopping... tenía que hacer algo por sobrevivir -concluí con voz mimosa y escondiéndome de su mirada en el hueco de su cuello.

-Y tú también sabes cómo me excita que hagas estas cosas... ja,ja, ja... que morbosa eres... no te imaginas cuanto me estimula ser el único que conoce la parte más libidinosa de ti... Decía esto mientras las bolas salían y entraban de mi cuerpo guiadas por su mano, sin dejar de besarme y apretarme contra él...

-Ooohh... por favor... deja de hacer eso, quiero sentirte a ti

-ummm impaciente... lo notarás todo... tenemos tiempo de sobras...- dijo girándome contra la pared.

No pude evitar que un jadeo escapara de mi garganta, al contraste de mis senos con el frío de las baldosas.

La camisa bajada a medio brazo, me impedía moverme. La falda subida hasta la cintura me exponía a sus caprichos... No, no temía, era solo que no podía participar como a mí me gusta. Sentí el peso de su cuerpo y el calor de su rostro pegado a mi espalda.

-Dani, por favor, déjame tocarte...

-Espera putita, quiero ver un poco más como funciona esto...

Ummmm.... diosss.... Donde no entraban y salían sus dedos lo hacían las bolas chinas, y donde no, se recreaba su lengua... no podía mas, iba a estallar...-Daniiiii...

Entonces se puso de pie entrando en mí con todo el ímpetu que su deseo le marcaba, desde atrás, con sus brazos rodeándome y sus manos amasando mis senos...

-Aaahhhh... siiii... diossss... que maravilloso eres aaahhh... ummmm

La temperatura subía cada vez más en el recinto... o era sólo la mía, no lo sé... sus dedos pellizcaban mis pezones, mientras su lengua jugueteaba con mi oreja... yo apenas podía mover mis brazos, lo justo para sujetarme a la pared y no caer...

-Vamos mi niña... Ummmm...  asi, asi, disfruta... quiero sentir tus jadeos, notar tu humedad... Aaahhh, preciosa... deberías estar siempre así. Tú estás creada para dar y recibir placer... no comprendo como los demás no lo han notado. No entiendo que alguien pueda vivir a tu lado y no se dé cuenta... Oooohhh... mejor para mí, porque yo te encontré... yo sí sé lo que vales y no pienso dejarte escapar.

Tiraba de mi pelo para volver a apoderarse de mis labios, yo estaba fuera de mí; sus envites, sus palabras, sus manos, el peligro de ser descubierta... todo se unía para cargar de erotismo aquel lugar, aun así fue capaz de subir un peldaño mas... sin dejar que me girase, salió de mí y agachándose, con sus dedos y su saliva buscaba acondicionar el lugar de mi cuerpo donde pensaba entrar ahora... me asusté un poco, nunca lo había hecho así... pero su voz suave y tranquilizadora consiguieron relajarme, pronto estuve preparada para recibirle... también por ahí... despacio, muy despacio, con todo el tacto que requería la situación, para no lastimarme en exceso... pronto recuperamos el ritmo y me enseñó algo más.... Ummmm... las bolas volvieron a ocupar el lugar de donde las sacó....

- Aaahhhh... ummmmm por favor..... aahhh no puedo mássss... aahhhh  -Aquello fue demasiado para los dos. Bastaron unos minutos para que ambos estalláramos al unísono... Tuvimos que tapar nuestras bocas con nuestras propias bocas, comiéndonos, devorándonos... temíamos que la pasión traspasara las paredes de aquel lugar, delatando el por qué de nuestra presencia allá.

Poco a poco recuperamos la respiración, entre besos y caricias. Nuestras ropas volvieron a estar en su sitio. Palabras de cariño escapaban de nuestros labios:

-Ummmm... Dani, cariño, no te imaginas cuanto te necesito

-Y yo a ti preciosa, y yo a ti. Por eso quiero hacerte feliz, para que me necesites cada día un poquito más...

Me miró profundamente...

-Ahora si... estos ojos ya brillan como a mí me gusta.

Un largo, profundo y húmedo beso puso punto final a aquella locura... Primero salió él, mientras yo aprovechaba para recomponer del todo mi aspecto. Luego salí yo... Nada; nadie se dio cuenta de nada. Juntos, charlando, volvimos al asiento delante de la tienda de electrónica... yo miraba al suelo, no me atrevía a levantar la vista. Temía que ese brillo que acababan de recuperar mis ojos acabase de delatarme... Aunque sabía que la sentencia ya estaba echada.

Hablamos un poco más. Con unas cuantas palabras cariñosas en susurros, un nos vemos, y un beso en la nuca, Dani se fue...

Tímidamente levanté la mirada que inevitablemente se cruzó con la del vigilante. Allá seguía, con sus ojos acusadores clavados en mí... No pude evitar que el rubor volviese a asomar a mi rostro y turbada desvié la mirada... Justo en ese momento mi esposo y mi hija salieron del establecimiento... ella, cariñosa, me besó mientras me explicaba atropelladamente las cosas que habían comprado y todo lo nuevo que habían visto.

Él, simplemente, aprovechó el momentáneo despiste para mirar descaradamente el trasero de la chica que pasaba en esos momentos a nuestro lado, al tiempo que musitaba algo parecido a un piropo dirigido a ella... Era algo habitual... Entonces fui yo la que hastiada, clavó la mirada en el agente de seguridad, con ademán de... ¿Comprendes?...

Sostuvimos la mirada por breves instantes, y sendas sonrisas dejaron claro que ambos, habíamos entendido...

Durante la vuelta a casa, mis pensamientos volvían una y otra vez al centro comercial... Quien lo hubiera dicho... con lo poco que me gusta ir de compras...

Kefi

(En ocasiones la realidad supera cualquier ficción... )

servido por lokum-y-kefi 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

sinfonia-urbana

sinfonia-urbana dijo

wow que maravilla de relato ! mmm ..
ahora si a dormir con dulces sueños ? jo !
besitos buen dia :)
patty heteroflexible

12 Octubre 2010 | 05:30 AM

Diablo

Diablo dijo

Te dejo mi llama:
"Me sentó sobre la cama y se puso de rodillas delante de mí, me levanto la falda y comenzó a pasar su lengua y sus dedos por la parte interna de mis muslos. Aparto mis braguitas para dejar mi raja húmeda al descubierto, lanzándo su legua sobre ella. Eché mi cabeza hacia atrás suspirando de placer, al volver a sentir su lengua sobre mi coño (Os he de recordar que es un experto en el uso de la lengua...). No sé el tiempo que estuvo recorriendo cada pliegue de mi sexo, creo que perdí la noción de todo".

Exitante dia de compras jejeje.

14 Octubre 2010 | 10:36 PM

a dos colores

a dos colores dijo

Aficionadas nos ibamos a hacer a las compras...asi cualquiera pone una sonrisa a lo aburrido de comprar leche, galletas, pan...
es la sal de la compra, el condimento perfecto.

besos, a dos colores

15 Octubre 2010 | 11:19 AM

lokum-y-kefi

lokum-y-kefi dijo

Me alegro de que te haya gustado, Sinfonía, y que te ayude a dormir mejor.
Un beso de buenas noches, guapa.
(Kefi)

16 Octubre 2010 | 01:03 AM

lokum-y-kefi

lokum-y-kefi dijo

Ufffff, Diabloooo, siempre con tus ascuas oportunas y al rojo vivo... ¡Qué calor!
Ja ja ja, las compras son odiosas, hay que ingeniárselas para hacerlas divertidas y gastar poco... dinero, quiero decir... energías todas las que se puedan.
Un beso al rojo, como tú
(Kefi)

16 Octubre 2010 | 01:05 AM

lokum-y-kefi

lokum-y-kefi dijo

La sal... y la pimienta, A dos colores, ponerle salsa a la vida no sólo es un deber, sino todo un placer.
Besos cálidos para los dos colores
(Kefi)

16 Octubre 2010 | 01:08 AM

roberto benigni??

roberto benigni?? dijo

hola princesa (es así como te llama Dani, no??

este relato me ha recordado el de otra princesa atrapada...
te dejo atrapada:

ATRAPADA

Es curioso como la mente guarda los recuerdos y el corazón te hace revivirlos de una manera…, no sé cómo explicarlo, es como si estuviesen grabados con fuego. Un fuego que al reavivarse vuelve a prender las llamas de la pasión, vuelve a reavivar el calor, las ganas de ti, las ganas de sentirte de nuevo.

Estoy completamente desnuda, tumbada en la cama y te echo de menos; echo de menos tus manos, el tacto de tus dedos, tu olor, como me hacías sentir, como me hacías el amor; no paro de pensar en ti, en tu pelo negro, en tus ojos color de miel, en la belleza de tu cuerpo y de tu cara, porque me sigues gustando mucho, muchísimo…, estoy atrapada.

Me siento atrapada en tu mundo, en la manera que tienes de ser, ¡eres increíble!, nunca he conocido a nadie así, me embriago de ti; recuerdo cada caricia, cada palabra, recuerdo el sabor de tu boca…, por eso estoy llena de deseo y voy acercando mis manos a mi sexo; mi caliente, ardiente y húmedo sexo.

Voy por mis piernas, subiendo despacio…, suavemente me empiezo a tocar el coño con los dedos… ¡Uhhhhh!, que sensación de libertad, que gusto el poder recordarte, creo que voy a disfrutar con esto y no me queda más remedio que conformarme. ¡Que dura es la vida!

Coloco mi dedo índice en la parte superior del clítoris y hago pequeños círculos en él para comenzar a lubricarme, aumento la presión, continuo frotándome, continúo amándome como solamente tu sabias hacerlo, haciendo una lectura minuciosa de toda mi piel con las yemas de tus dedos; suavemente me doy palmaditas en el chocho pensando en ti y no puedo evitar excitarme más y más con el sonido que produce mi mano al chocar contra el flujo de mi coño.

En mi mente pasan miles de imagenes de nuestras folladas en los sitios más inimaginables; me acuerdo de todas y cada una de las veces que hemos follado, en azoteas, en parkings, en el campo al aire libre, en sucios callejones, en todos y cada uno de los rincones de esta casa, en los servicios de los cines de nuestro centro comercial preferido… ¡nos comíamos el mundo!

Me tienes atrapada igual que aquella vez en la parte de atrás del coche, en aquel descampado, apenas 50 metros nos separaban de la carretera; una carretera en la que miles de luces de coches pasaban buscando ansiosamente llegar a su destino y nosotros, en cambio, lo único que ansiábamos era llegar al final de nuestra pasión para calmar nuestra sed de sexo, nuestra sed de deseo.

Si me vieras ahora…, aquí en mi cama…, totalmente desnuda…, frotándome el coño, totalmente lubricada, deseándote, deseando tu polla; me acuerdo de su sabor y de su textura, de su aroma sexual sin precedentes.

Me gustaba mucho comerme tu polla, saborearla, beber de ella, hacerte vaciar en mi, ver tu cara de autentico placer, verte gozar con cada lengüetazo, como disfrutabas con el calor que mi boca te proporcionaba.

Me estoy poniendo más y más…, ahora…, muy despacio…, me meto un dedo, un dedo que muevo a placer dentro de mí, Uhhhh!, estoy disfrutando con cada recuerdo.

Recuerdo como me gustaba rodear tu miembro con mi mano y apretarlo con suavidad mientras te pajeaba dándote el placer que tanto te gustaba. Mis movimientos eran cada vez más enérgicos estimulando todo el cuerpo de tu pene. Cuando sentías tu orgasmo un poco antes de eyacular, yo ya sabía que no debía parar y seguía masturbándote incluso después de derramar tu leche, haciéndote sentir ese orgasmo que te inundaba de placer…, incluso si seguía dándote placer una vez te acababas de correr, no podías evitar reírte lleno de felicidad.

Me tienes atrapada y ahora con mi mano izquierda me aprieto mi pecho mientras recuerdo todo esto, mojo mis dedos con la saliva de mi boca y me la restriego por toda la aureola del pezón…, lo tengo sensible, lo tengo excitado; en mi pezón siento la saliva que acaban de traerme mis dedos de mi cálida boca y con ella hago dibujos alrededor, moviéndolo suavemente, dándome placer; separo el dedo poco a poco y un tímido hilillo de saliva se estira y se estira hasta que ya no puede más y se acaba partiendo cuando la separación entre mi dedo y mi pezón es total.

¡Qué frágiles somos cual hilillo de saliva…! Mi coño no puede aguantar mucho más y desearía que fuese tu polla la que me liberara de esta prisión en la que me tienes atrapada.

Desearía sentir tu esperma saltar al vacío que hay en el interior de mi ser. Cuantas veces me has pedido correrte dentro de mí, y como buena amante, cuantas veces te lo he permitido.

A todo esto, abro mis ojos y ya no puedo contenerme más, así que, me derramo sola en mi cama, una cama vacía sin ti que nota tu ausencia, una ausencia que me atormenta; una cama en la que acabo apretando las sabanas con mi mano, con fuerza, como si fuese tu culo, un culo perfecto, no dejándote salir de mi hasta que me hayas entregado tu regalo más preciado…, todo tu semen. Solamente hay un lugar para tu semen y ese lugar es dentro de mí.

Recuperada del clímax al que acabo de llegar creo ver tu cara…, ala que digo:

- Es lindo ver tu cara de nuevo; dime…; ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que estuvimos aquí? Te ves más diferente que antes, pero sigues siendo la persona que yo quiero. He estado guardando estas últimas palabras para un último milagro, pero ahora no estoy segura, no puedo salvarte porque tú no me dejas, tú solamente me atrapas como nunca he sido atrapada.

no recuerdo donde lo leí, ni a quien debo agradecerselo.. pero creo qu de sentirte atrapada.e entenderás el por qué

9 Noviembre 2010 | 08:47 AM

batmanagl

batmanagl dijo

bueno como lo e dicho antes dos es mejor que una y si a ustedes dos me las ponen juntas,hooo my god no sabria por donde empezar,pero les juro que seria el mas feliz de los mortales,gracias Lokum,gracias Kefy por ponerme al mil tratare que esta noche sene pancho pensando en ustedes dos,besos en sus chochos calientes.

30 Diciembre 2010 | 04:05 AM

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