¿Verdad o mentira?.... ¡¡Qué más da!!...
Su voz, era una caricia para los sentidos, y sus palabras un bálsamo capaz de curar todas mis heridas... Heridas producto de la guerra de vivir. De sobrevivir más bien.
Le oía, le escuchaba, a la vez que sentía sus manos arrancando las mejores notas en mi piel. Cuando callaba, era porque su lengua estaba ocupada en seguir dándome placer.

Sé que no todo lo que decía era cierto, que todo era producto de su cariño y del momento, pero... ¿Qué más da?... Esta vez, por unos instantes decidí creérmelo. Decidí creer que era verdad, que yo era esa mujer especial que él decía, esa sacerdotisa del sexo, creada para excitarle a él. Por una vez, por un momento, necesitaba sentirme asi.
Despacio, muy despacio, me fue quitando una a una las prendas que cubrían mi cuerpo y con ellas, uno a uno los complejos, los sinsabores, el sentimiento de culpa que pudiese tener al estar entregándome a algo prohibido... a algo no convencional... ¿Y qué?
Con palabras susurradas, inspiradas por su deseo fue besando mi cuello, esa línea cargada de erotismo que desciende desde el lóbulo de mi oreja hasta la suavidad sensible de mi hombro.... Aaaaaahhh...
Mientras, sus manos deslizaban los tirantes de mi blusa, apoderándose con exquisita delicadeza de mis pechos... Ummmmm... siiiii..... que delicia sentir sus labios suaves y exigentes buscando las respuestas que sabía que existían en mis pezones.... Aun así, sus deliciosas palabras no cesaban, y mi excitación iba en aumento.

Yo, envuelta en el velo transparente y sugestivo del ensueño me dejaba llevar. Mis brazos lo envolvían perdiéndose los dedos entre su pelo. Adorando al escultor que de forma tan exquisita moldeaba mi placer.
Besé sus párpados, sus labios, entrelacé mi lengua con la suya en un intento de demostrarle que yo también quería hacerle sentir, por lo feliz que me estaba haciendo.
La ternura y el deseo lo envolvían todo. Éramos dos seres deseosos de hacer feliz al otro.
Poco a poco, los dos de pie, fue marcando un camino de besos y caricias mientras descendía. Me sentía como una venus siendo adorada por un mortal.... Ummmm... sus manos aferradas a mis caderas, su lengua explorando mi ombligo, sus besos descendiendo después por mi pubis ... Aaaahhhhh.... La incursión de su lengua en el centro de mi feminidad.... Oooohhhhh... pensé que no iba a poder aguantar mucho más en pie...
-Ven preciosa, ven- dijo mientras me conducía suavemente al lecho- no pienses, no pienses en nada, solo siente y disfruta. Siente lo hermosa que eres. Siente lo que despiertas en mi, y lo que me haces sentir...- Mostraba orgulloso ante mis ojos lo que el deseo provocaban en su cuerpo, haciéndome sentir más dichosa y anhelante aun.
Sus palabras eran el mejor de los estímulos, y sus besos la mejor de las caricias.
Mi deseo era tan grande que no veía el momento de ser suya, pero no era esa su intención. Pretendía llevarme al éxtasis antes de entrar en mi... ummmmm ... y de veras que lo estaba consiguiendo.

Yo quería intervenir, acariciar, demostrar gratitud por todas sus atenciones... Pero no, no me dejaba. Decía que esta vez, estaba por entera dedicada a mí, y que era yo la que debía disfrutar... Intenté protestar, no era esa la idea del sexo que yo tenía, para mi es dar y recibir... pero no permitió discusión alguna. Selló mis labios con los suyos y antes de que pudiese volver a hablar, me hizo girar, nublando mí razón con una nueva andanada de caricias y besos, que recorrieron mi columna provocando descargas de placer como nunca antes había sentido... Aaaahhhhhh... descendía, despacio, enervantemente despacio... Por eso, al llegar a mi sexo, este le recibió totalmente húmedo, desbordado, tanto que me hizo sentir un cierto pudor... Gesto al que él respondió con una casi imperceptible risita de satisfacción...
-Je, je... Te gusta eeeh.... Lo noto, lo siento... y me encanta notar como respondes a mis caricias... ummmm nena, no te imaginas lo que me cuesta contenerme y no poseerte ahora mismo... pero nooo... no quiero que esto acabe tan pronto... me encanta descubrir la mujer voluptuosa que hay en ti y que nadie más conoce... no te haces una idea de cómo me complace eso.
-Aaaahhhhhh... cielo, por favor, no me tortures más...
-¿Tortura?... ja, ja, ja.... Mentirosaaaa...
-Siiiiii, dulce pero tortura... Quiero tocarte, acariciarte, saborearte. Quiero que tú también disfrutes.
-Ja, ja, ja... tontita... ¿Pero no te estoy diciendo que verte así, también me hace disfrutar a mi? ¿Es que no ves como me tienes?...
-Ummmmmm.... Entra en mí, por lo que más quieras, entra en mi yaaaa.... Antes de que desaparezca por combustión expontánea.
-Ummmm ... mi pequeña lujuriosa... tus deseos van a ser órdenes... quería alargar un poco más la entrega pero... es que yo tampoco soy capaz de esperar un poco mássss... Te deseo, te deseo mucho... Ven aquí.
Aaahhh... en ese momento sentí como aquel ser maravilloso entraba en mis entrañas... como me hacía suya... como me poseía en cuerpo y alma en cada envite... ummmm... sin dejar de decir palabras hermosas que me acunaban, que me hacían sentir la mujer más hermosa de la tierra... Sé que no es cierto pero.... Sabe cómo hacer que hasta llegue a creérmelo... Por ello, luego supe compensarle como se merecía. Devolviéndole con total deleite todo el placer que me había hecho sentir.

Satisfechos y felices, recuperamos abrazados el ritmo de nuestras respiraciones. Los dos habíamos hecho realidad nuestros sueños. Ambos estábamos felices.,,, ¿Para qué pensar en nada más?...
Kefi...













Traicionando la utopía dijo
Con pepe y su post de Nacha Pop de fondo y leyendo mientras desayuno, no se cual es el motivo de tanto calor, un saludo.
3 Mayo 2010 | 08:40 AM