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La Coctelera

Lokum & Kefi... Mayores de 18 años y mentes desinhibidas...

4 Abril 2010

Dos, mejor que uno... Para mayor seguridad...

-Disculpe señorita, pero va a tener que acompañarme...

-¿Cómo dice?- respondí producto de la sorpresa, aunque le había oído perfectamente.

-Acompáñeme- añadió deslizando su mirada fría sobre mi- No se preocupe, si colabora no nos llevará mucho tiempo.

Aun sorprendida, y sin palabras, caminé al lado de aquel miembro de seguridad del establecimiento.

Sabía cómo imponerse, no cabía duda. Una ligera presión en mi codo izquierdo le bastaba para marcarme el camino, y lo más extraño, dado mi carácter rebelde, es que lo hiciese de forma sumisa y casi sin rechistar...

Marchamos, con paso firme él, dubitativa yo; por los largos pasillos que dibujaban las interminables estanterías repletas de los más diversos objetos.

Al fondo, en una de las paredes que delimitaban el recinto, se abría un hueco que formaba un pequeño distribuidor en el que habían varias puertas. Abrió una de ellas, la que estaba a su izquierda, y me invitó a pasar.

Entré en una austera oficina de paredes verdosas en la que no había más que una mesa de despacho, una silla y el teléfono que utilizó para llamar a alguien e instarlo a presentarse en aquel lugar. Me dijo que era una formalidad, algo rutinario; que se necesitaba un testigo.

No pasaron más de dos interminables minutos para mí, cuando apareció un compañero que vestía el mismo uniforme que él.

Sólo abrir la puerta, sentí como el rubor se agolpaba en mi rostro, no sé si por la situación, o por el repaso que me dedicó nada más entrar... ¿Por qué me sentía tan intimidada? No había motivo. Yo no había hecho nada de lo que avergonzarme...

-Permítame el bolso por favor,- la voz cálida de palabras amables del primer agente, contrastaba con su mirada gélida, la de alguien que tiene muy claro su objetivo. Que está muy seguro de lo que busca.... O, de lo que va a encontrar... y de lo quiere a cambio- Si colabora, todo será más agradable...

-¿Agradable?- comenté con un hilo de voz- ¿Qué puede tener de agradable que le registren a alguien el bolso?- A pesar de un cierto temor, no pude evitar mostrarme molesta por la situación.

El otro tipo no apartaba la vista de mí. Sentía como recorría mi cuerpo con la mirada dejándome la sensación de que mi ropa se desintegraba a cada repaso.

Mis ojos se abrieron incrédulos cuando vi que entre los dedos del agente de seguridad que me había conducido allí asomaba algo que acababa de extraer de mi bolso...

-¡¿Una caja de preservativos?!...- dije boqueando como un pez, atrapado en una pecera. Quizá porque me sentía así- ¿Pero qué hace eso ahí?- Las palabras salieron de mis labios antes de poder controlarlas. Demasiado tarde, la sonrisa burlona de ambos, hizo que me arrepintiera de haber pronunciado semejante ingenuidad.

-A esa pregunta debería responder usted- respondió irónico el otro agente- esas cosas no andan metiéndose solas en los bolsos ¿No cree?

El primer agente de seguridad, avanzó hacia mí e instintivamente di un paso atrás quedando acorralada entre su cuerpo y la pared.

-Colabore, por favor, todo será más rápido y fácil- me ayudó a desprenderme de la chaqueta- debo cachearla para comprobar que no esconde ninguna sorpresa más...

Su sonrisa amablemente mordaz, a escasos milímetros de mi rostro, me intimidaba. No pude hacer otra cosa que obedecer sumisa y dejarme manosear... Cuanto antes acabase aquella pesadilla mejor.

Me volvió hacia la pared y sus manos empezaron a pasar, con lo que a mí me pareció excesiva lentitud, por mi cuerpo... La camiseta de tirantes dejaba demasiada piel al descubierto, por lo que no pude evitar un escalofrío al sentir el roce de sus dedos. Mi piel se erizó, y él estaba lo suficientemente cerca para percibirlo... Unas ligeras risitas escaparon de sus labios, cerca, muy cerca de mi oído, es posible que sólo las hubiese escuchado yo.

Mi cuerpo traidor, tenía vida propia y no pude evitar que mi pecho revelase el efecto de ese contacto. Podían ser los nervios, pero juraría que había sido ese leve roce el que provocó que mis pezones fuesen perceptibles con total claridad por encima de la camiseta... Sus manos cálidas y certeras, seguían bajando, por mis costados, mi cintura, mis caderas.... Por debajo de la falda... 

Empezaba a perder la noción de lo que me rodeaba, pero oí con claridad el chasquido de la vuelta de llave en la puerta... También sentía la respiración cada vez más acelerada de quién me estaba registrando...

-Vamos nena- dijo acercando los labios y lamiendo el lóbulo de mi oreja-, déjate hacer y disfruta el momento... Sé que te va a gustar...

-Además- dijo el otro agente- viendo lo que pretendías llevarte sin pagar, estamos seguros de que te gusta divertirte...

-Pero... pero... ¿Qué dices?- estaba cada vez más, no sé si asustada,  asombrada o rabiosa- Si yo no he...- añadí con respiración entrecortada. Las maniobras de quien me cacheaba hacían que mi voz me traicionase...

-Je, je, je... si, claro, claro... ¿Qué vas a decir tú?- susurró dejándo sentir su aliento caliente en la piel desnuda de mi hombro- Colabora un poco y todo acabará pronto- dijo aprisionándome contra la pared, dejándome sentir en la espalda su peso y los efectos que su manoseo sobre mí le producían.

Ya no sabía qué era lo que sentía, seguía enojada, disgustada, asustada, pero a la vez una cálida excitación se iba apoderando de mi.

Las manos de aquel desconocido sobre mi cuerpo, la sensación de sumisión, su aliento sobre mi nuca, las palabras libidinosas que escapaban de los labios de su compañero, la respiración entrecortada de ambos... la mía propia... Era como una especie de confabulación para hacerme percibir lo débil que era ante la tentación y el deseo... Con qué facilidad me convertía en pasto de las llamas de la lujuria.

Sus manos seguían el tórrido camino emprendido. Sin prisa, pero sin pausa. Sin tregua posible...  Ahora se perdían por debajo de la falda. El tormentoso registro se iba convirtiendo en caricias sensuales y excitantes. Sentí ruborizada, como me humedecía al notar esas caricias alcanzar el interior de mis muslos... caricias cada vez más osadas, más íntimas, tanto que no iba a tardar en descubrir como esa humedad impregnaba mi lencería... Ummmm... siii... lo descubrió... Una risita gutural escapó de su garganta. Algo que se podría traducir como, ya te tengo donde quería y como quería...

-¿Sabes compañero?... Intenta mantenerse digna y fría, pero acabo de descubrir que nos miente... - Con la mano libre tiró de mi cabello hace atrás, hasta dejar mis labios al alcance de los suyos- ¿Ves como nos mientes, zorrita? Lo estoy notando.- añadió al tiempo que pasaba su dedo por mi vulva, aun con la barrera inútil de mis braguitas- Estoy deseando ver en qué más nos engañas... Sí ya lo sé;  con esa pose nos quieres hacer creer que no te gusta lo que está sucediendo... Ummmmm... Pero percibo perfectamente que es mentira... Vamos a tener que registrarte muy fondo- dijo haciendo a un lado lo que le estorbaba e introduciendo sus dedos en mi-  para conocer qué más nos ocultas... y lo vamos a tener que hacer... los dos- Una risa producto de la excitación escapó de la garganta del otro agente, al tiempo que mis ojos asustados los miraban a los dos alternativamente-... si, putita si, te vamos a tener que registrar los dos, para que no se nos escape nada y no quede ni un solo rincón de tu cuerpo por revisar... Dijo esto aumentando el movimiento de los dedos perdidos en mi interior y arrancando una mezcla de suspiro y quejido de mi garganta...

Hizo una señal al compañero para que se acercara. Gesto inútil pues él ya había acortado distancias sin que nadie se lo sugiriera.

Sus dedos seguían atormentándome, de mi garganta escapaban sonidos demasiado elocuentes como para intentar negar nada. De la suya un rugido sordo y ronco al sentirse la causa de que se desbordaran mis fluidos. Eso le animó a explorar más aun mi intimidad, a rastrear todos y cada uno de mis resortes. Enervantemente lento primero, con la exigencia de los instintos a flor de piel después...

Mientras tanto, su compañero se acercó, con el deseo centelleando en sus ojos, centellas convertidas en ascuas al descubrir mis senos... Aaahhhhh, sus labios calientes, sus dedos, sus dientes, castigaban mis pezones a la vez que su compañero torturaba mi clítoris...

-Dime compañero, ¿Crees que esta preciosidad nos oculta algo más?

-Estoy seguro de que si- contestó el que se estaba ocupando de volver locos a mis pezones- no podemos dejar ni un centímetro por escudriñar. Ni un escondite por descubrir. Ni un agujero por explorar... -Dijo al tiempo que lanzaba un rápido vistazo al efecto que habían causado sus palabras en mi expresión.

Definitivamente desistí de preocuparme por la forma poco ortodoxa en que llegué a aquel cuartucho y me rendí a las evidencias.

En el fondo, si conseguía pensarlo fríamente, no dejaba de ser una cierta forma de halago. Era la elegida, si no, ¿Para qué tantas molestias? Podía ser ingenua, pero no tonta, y era evidente que aquellos preservativos no se habían caído solos en mi bolso y el local estaba lleno de mujeres ¿Por qué a mí?

Está claro, que algo de mi persona les debió gustar. Entonces... ¿Por qué no dejar fluir los acontecimientos y convertir, lo que en principio era un ultraje, en una experiencia cargada de erotismo y deleite?... ¡Ya estaba bien de sumisión! Yo no era así, me descolocó el factor sorpresa, pero pasados esos momentos iniciales ¿Por qué no tomar las riendas y disfrutar de la experiencia?...

Empezaba a ceder cuando su boca se apoderó de la mía con exigencia. Su lengua exploró, lamió; mantuvo un duelo con la mía, pero mi propia rebeldía hizo que ese delicioso beso acabase con un agudo mordisco en su labio inferior...

-Uuuch...¡¡Zorra!!- fueron sus palabras al tiempo que estiraba de mi cabello obligándome a hincarme de rodillas- Yo te voy a enseñar...- protestó mientras con la mano libre desabrochaba su pantalón.

Decidí que no tenía que aprender nada, que era yo la que iba a enseñar cómo se las gasta una fiel sacerdotisa de Eros...

Liberé mis manos de la férrea tenaza en que se había convertido ahora su mano, y me ocupé en desabrochar con destreza el pantalón de su compañero... Ummm... me sentía fuerte, poderosa, iba a ser la dueña de aquellos dos miembros erectos que habían salido a recibirme mostrando su máximo esplendor en mi honor... Aaahhhh, masajeaba uno, mientras lamía el otro, deleitándome con el sonido de los jadeos de los dueños de mis dos prisioneros... lo que más morbo me provocaba era saber que ellos aun creían que la prisionera era yo...

-Ummmm... qué buena eres, que bien lo haces- fueron las palabras roncas del compañero- creo que no es la primera vez, amigo...

-¿Te gusta eh?- exclamó él, con los dientes apretados- ... Te estás recreando... Aaaahhhh... Me gusta verte disfrutar con lo que haces nena... así, así... muy bien... sigue así... Ummm, mi preciosa putita, cómo me gustas y como me calientas-

Je, je... pobre iluso, aún creía que quien dominaba la situación era él. Todavía pensaban que eran ellos quienes mandaban...

Mi boca pasaba de uno a otro sin contemplaciones. Haciéndoles sentir el calor de su interior, llevándolos a la cima, y parando en seco para volver a empezar... Uuuummmm...

Los hice acercarse al máximo, hasta llegar a tocarse. Entonces mi lengua se convertía en las alas de una mariposa que los acariciaba y lamía a los dos a la vez... Aaaahhhh... Ooohhhh ...Mientras tanto, eran cuatro, las manos que se perdían por mi anatomía, dos, las bocas que querían saborearme... ummmm... delicioso, bestial.... Una cascada de erotismo y sensaciones que no parecía tener final.

No recuerdo aun cómo, pero en un instante pasé de estar arrodillada en el suelo, a yacer tendida encima de la mesa, con la falda y la camiseta enredadas en la cintura. Con una boca devorando mis pezones, mientras la otra se perdía y castigaba deliciosamente mi intimidad.

Aaahhhh... me negaba a sucumbir, a quedar rezagada, por eso mi lengua no se estaba quieta; buscaba, encontraba y lamía los rincones más recónditos de sus cuerpos, entre jadeo y jadeo. Primero a uno, luego al otro, mis dedos me ayudaban a atenderlos a los dos.

Mi cuerpo también acariciaba, allá donde la lengua y los dedos no alcanzaban. Les enseñé caricias nuevas, les descubrí zonas de sus cuerpos que nunca hubiesen imaginado que proporcionasen tanto placer.

La temperatura de aquél reducto del éxtasis y el placer subía por momentos. Mi líbido era la única que en aquellos momentos me tenía prisionera. Tanto que, entre jadeo y jadeo, creo recordar que ordené hacer uso del contenido de la caja causante de mi detención. Mandé en un grito que ambos me poseyeran a la vez...

Al principio les sorprendió mi petición, y sonrieron por lo del contenido de la caja, pero sus ojos se convirtieron en cuatro ascuas que me taladraban cuando, al ofrecer a su vista mis orificios, comprendieron que hablaba en serio...

-Ummmm... siiiii... ven aquí mi putita... tus deseos son órdenes para mí- exhaló en un suspiro ronco, el primer agente tumbándose en la mesa y poniéndome encima para entrar en mí... Aahhhh... maravilloso, estaba deseando sentirme dentro de ti...

Yo, esperaba con impaciencia  sentir como el otro agente invadía mi... otra intimidad... Ooohhhh, siiiiii.... No pude evitar gritar, fue maravilloso sentirse completamente llena y, aun así, seguir dominando yo la situación... Mis manos, mi lengua, mis dedos; toda yo seguía dando placer allá por donde alcanzaba, a la vez que lo recibía... Las manos de ambos, se perdían por todos y cada uno de los pliegues de mi cuerpo, arrancando destellos  de mis pezones con sus dientes, son sus bocas. De vez en cuando los castigaban con algún pellizco, algo que aun me hacía desear más sentir dentro su poder... Mis dientes también capturaron alguno que otro pezón masculino... Ummm la lujuria se apoderó de todos casi a la vez; primero estallé yo, luego sentí el estallido de ellos inundándome por completo... Aaahhhh... los tres nos derrumbamos, unos sobre otros, extenuados, jadeantes, sudorosos.... Aaahhh... satisfechos....

-Bufff nena, eres un auténtico volcán en erupción... Quién lo hubiese dicho...

-Yo. Te lo dije el primer día que la vi. Te dije, que esa mirada  quemaba. Esa forma de moverse escondía una fiera... y no me equivoqué... escondía a una pantera en celo...

-Vaya vaya... así que todo ha sido algo planeado.... Ya hace tiempo que teníais escogida a la víctima ¿No?- comenté sonriendo y paseando mi vista por los dos.

-¿Victima?... ¿Qué victima?- dijo aun jadeando el agente que me llevó a aquel lugar.

-No sé, depende... ¿Vais a pagar vosotros la que ahora es, mi, caja de preservativos?... sólo hemos usado dos... de momento...

-Brujaaaa.... - ronronearon los dos, al tiempo que daban sendas cachetadas en mis nalgas y besaban mi rostro y mi cuerpo aun agitado.

-¿Por qué decís eso?- dije mimosa- Si la pienso compartir... y si sois buenos, quizá con vosotros...- Una sonrisa ladina de los dos, me confirmo que iban a ser buenos...

Ummmm... Maravillas de la vida, cómo una experiencia que empezó muy mal, puede ser algo que acabe muy, muy bien...

Kefi...

servido por lokum-y-kefi 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

artxil

artxil dijo

Para enmarcar.

Besos

4 Abril 2010 | 01:20 AM

corazongotico

corazongotico dijo

muy buena esta historia jejeje genial diria yo !!!!
muy buen domingo chicos y disfruten estas mini vacasiones
besito
heteroflexible

4 Abril 2010 | 08:38 AM

Traicionando la utopía

Traicionando la utopía dijo

Para empezar el lunes....... con Tabasco del bueno. saludossss

5 Abril 2010 | 12:21 PM

lilian fernandez

lilian fernandez dijo

Donde encuentro semejantes vigilantes?
De antologia
UN SALUDO

5 Abril 2010 | 05:05 PM

Diablo

Diablo dijo

Para my gusto falta un final en que los vigilantes fuesen sodomizados con sus porras por la supuesta "víctima".Los Diablos somos así de viciosos jejeje.

8 Abril 2010 | 10:48 PM

efe

efe dijo

Con esto tengo para toda la semana. gracias.

12 Abril 2010 | 12:21 PM

peter punk

peter punk dijo

el misterio de desearse violada es una de las fantasías más recurridas.. sin embargo, estar escrito con exquisita prosa, no deja fluir los apetitos más impetuosos que tu lujuria te obliga mientras escribes.

(no me extraña que acabases de ducharte para venir a mi casa.. je, je...)

17 Abril 2010 | 07:06 PM

la sirena para p punk

la sirena para p punk dijo

es complicado, lo sé, es lo que tiene la dualidad.... la de la fantasia recurrente es la otra; yo sigo bajo la ducha, mis escamas lo necesitan.

17 Abril 2010 | 08:44 PM

artxil

artxil dijo

Ya veo que habeis complementao el post con mas fotos, fenomenal

Besos

18 Abril 2010 | 04:18 PM

jose de los santos

jose de los santos dijo

no puedo comentar mucho porque por lo que veo te las sabes de todas,lo que si me gustaria es ser yo el protagonista de una de tus locuras.

7 Febrero 2011 | 02:28 AM

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