LA DUCHA (ÉL) (reeditado, se había perdido)
LA DUCHA II (Él)
No lo sabes, ni lo imaginas... estoy detrás de esa puerta que es mi separación de ti, mi tapadera; te veo , te siento , te noto ... he olido cuando dejabas caer tu ropa interior, tus medias , para quedarme absorto viendo la suavidad de tus piernas; tu sujetador, para embriagarme con la tersura de tus senos; te he visto al entrar en la ducha y he seguido atento cada movimiento tuyo en ella y ya no puedo evitar el deseo, mi excitación ha llegado a tal punto que me desnudo para entrar en la ducha contigo.

Te sorprendo, pero sonríes pícaramente, y te das la vuelta, para dejar tu dorso a mi merced... sé que te gusta que mi cuerpo se pegue al tuyo y que mis besos toquen tu cuello, despacio, lentamente, mientras que sujeto tus manos con fuerza y sigo por tus brazos cubriéndolos con caricias.
Me arrimo más a ti, y notas como mi sexo excitado se pierde entre la separación de tus nalgas, susurrando al oído esas palabras mágicas que nos excitan a ambos:
- - Me encantas, me encantas, me encantas...

Un susurro largo, prolongado, que extienda más el tiempo del placer al subir mis manos acariciando tus brazos que se paran en tus pechos, los abarcan sutilmente para después de unos instantes pellizcar fuerte con dos dedos un pezón, hasta hacerte estremecer, al tiempo que con la otra mano, bajo por tu vientre casi rozando, despacio, despacio... hacia tu pubis y los besos suaves vertidos en tu cuello se transforman en mordiscos apasionados en los hombros, en el cuello, en la nuca.

Recorro tu sexo caliente de arriba abajo, de fuera adentro; estás tan excitada que tus palabras se confunden con tus jadeos al decirme que siga, que no pare... tus deseos son órdenes para mí princesa; vas a tener lo que deseas... mi dedo meñique, juguetón y travieso se entretiene haciendo círculos en tu clítoris, duro, prominente; sin dejar de apretar tus pezones para que tu excitación sea completa mientras mi boca aprovecha la curva de tu espalda entre besos y mordiscos.
Mis dedos se hacen pinzas que aprisionan tu botón de placer y escucho tus gritos inevitables al sentir el fuego del orgasmo dentro de ti ; gritos que me excitan enormemente y te doy la vuelta para tirando con fuerza, casi con violencia de tu pelo, besar tu boca ansiosa, morder tus carnosos labios que buscan mi lengua, apretando todo mi cuerpo con el tuyo para que notes en tu pubis lo vivo que estoy y lo mucho que me estás dando, lo que me gustas, lo que despiertas en mi...

Te separo, quiero perder mi mirada recorriendo tu cuerpo, mis ojos hablan solos, pero mis palabras te dicen lo mucho que me atraes, cómo me gustan tus curvas rotundas, generosas.
Agarro un pecho con la mano mientras la otra la introduzco en tu boca y tú de nuevo en un estado de frenesí, comes mis dedos, los devoras como si se fuera acabar el mundo y fuera lo último que hiciéramos.

Tu pecho, tus pezones grandes me esperan para recorrerlos con la lengua, paseándola por la aureola; libero mi mano de tu boca aunque protestes, porque quiero centrarme en tus senos, comer uno, pellizcar otro.

Tú llena de excitación, me abrazas con fuerza, clavas tus uñas en mi, demandas mi virilidad, toda mi fuerza contra ti; implorando que no pare, que te rompa, que entre en ti, te destroce, en una sinfonía de jadeos y aullidos conjunta que dejan escapar tu voz al decirme:
- - Me encanta, no pares nunca, quiero que el tiempo se pare ahora.

Pero todavía no es el momento, quiero darte más, mucho más y me pongo de rodillas mientras beso tu vientre, alternando con mordiscos para perderme en el interior de tus muslos, recorriéndolos con mis manos, con mi boca, sin dejar un centímetro de tus piernas sin recorrer, sintiendo como tiemblan y cuando crees que no puedes sentir más gozo, hundo mi cara en la fruta más sabrosa de tu jardín.

Tus labios ocultos se ofrecen a mi lengua inquisidora, que pasea por ellos, saboreándolos, deleitándose en tu sabor y quiero devorarte, muerdo...te estremeces.
Un dedo primero, se introduce suavemente en ti, luego otro al tiempo; sin dejar de alimentar mi apetito voraz, devorándote; más rápido, más fuerte...
- - Me matas, me matas, sigue...
De dentro de ti sale un grito salvaje al desbordarte en mi mano, en mi boca, que lo saborea como el más exquisito manjar.
Y ahora sí, ahora quiero sentirme dentro de ti, ahora seré yo quien se derrame en tu interior. Con pasional brusquedad, agarro tu cabello y te giro, te pongo de espaldas, doblo hacia delante tu cuerpo y sin cuidado, sin remilgos, entro en tí, te aprieto hacia mí, me muevo en tu interior sin poder parar, al borde del éxtasis, para llegar a él sintiéndote mía, sintiéndome tuyo, perteneciéndonos.
Lokum














Anonimo dijo
Sin comentario, sin palabras, maravilloso, excitante, verdadero, solo, nada más y nada menos
14 Marzo 2010 | 03:01 AM