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La Coctelera

Lokum & Kefi... Mayores de 18 años y mentes desinhibidas...

4 Marzo 2010

FUE SIN QUERER…

Pero al llevar los refrescos a la terraza, antes de doblar la esquina, escuché las últimas palabras, de unos secretos entre amigos, que quizá, nunca debieran haber llegado a mis oídos... O quizá si... No lo sé.

Eran palabras a media voz, de jóvenes desinhibidos, habladas entre ellos cuando creían que nadie más escuchaba. Confesiones de fantasías. Fantasías que... Que no conseguirían salir después de mi mente.

 -Buffff... no os hacéis una idea. La he espiado varias veces cuando está en la ducha - decía una voz muy conocida y querida para mí-  y la verdad, me cuesta horrores no entrar y hacérselo allí mismo. Tengo que ir a mi habitación a desahogarme si quiero estar después delante de ella sin que se note nada...

Una y otra vez esas palabras abordaban mis pensamientos, actuando como el diablillo que sentado en mi hombro, me incitaba a caer en la tentación. En el otro hombro, el tatuaje indeleble, represor; que la sociedad imprime a fuego lento en nuestro subconsciente y que nos dice que eso no se hace, que eso no está bien. Sin acabar de desvelar, por qué no está bien...

La pugna entre renuncia y deseo era a vida o muerte, posiblemente ello también contribuía a elevar mi temperatura. El morbo hacía más incontrolable el deseo. Por eso, en la soledad de mi alcoba los pensamientos divagaban por caminos que se antojaban prohibidos. En mi descarga, sentí que fantasear no tenía nada de malo, recreando en mis pensamientos sus ojos oscuros, deslizándose como una caricia por mí piel mojada. Ojos chispeantes y encendidos por la llama del deseo, cuando furtivos espiaban mis movimientos en la ducha.

El deseo aguijoneó mi cuerpo. No pude evitar que mis manos tomaran vida propia y se deslizasen por mi piel intentando calmar aquel ardor. Mis pezones erectos y sensibles eran viva muestra de ese deseo. Saber que yo... Yo... era la fantasía erótica de mi hijo. Aquel encantador joven seductor; que pudiera tener a cuanta mujer quisiera entre sus brazos, se sentía atraído por mí. Eso me hizo sentir viva, atractiva, de nuevo apetecible y deseada, pero sobre todo, me hizo sentir ternura, una ternura inmensa y dulce hacia él. Una componente en mi líbido hasta entonces desconocida.

Mi piel ardía, presa de esos pensamientos y de los avances de mis propias manos perdidas en la confluencia de mis muslos. La humedad de mi sexo, no era más que la prueba de la excitación que provocaba aquella ensoñación. Mis dedos exploraban y se recreaban en mi intimidad, entrando y saliendo cada vez con más exigencia, descargando entre gemidos y suspiros ahogados la tensión del placer.

Mientras, la otra mano, recreaba en mis senos las caricias imaginadas de sus manos. Todo ocurrió irremediablemente, como no podía ser de otra forma. El orgasmo liberó toda sombra de culpa, no podía haber nada malo en algo que te llevaba a semejante estado de placer y bienestar.

Cuando mi respiración recuperó el ritmo, me pareció percibir que allá habían más resuellos que los míos. No estaba segura, quizá fuesen imaginaciones mías producidas por la turbulencia del momento. Dirigí la vista hacia la puerta entornada, era de donde me parecía que provenían esos jadeos, entonces me di cuenta de que, algo... más bien alguien... se marchaba con rapidez, como una sombra fugaz y clandestina... No tuve duda de quién era el dueño de aquella sombra.

No pensé; si lo hacía no tendría el valor suficiente...

Me levanté, envolví mi cuerpo aun agitado en el negligé de encaje burdeos a juego con el largo camisón cuya abertura lateral, a cada paso, dejaba al descuberto mi pierna, y amparada en la penumbra que reinaba en la casa me deslicé furtiva hasta su habitación. Me sentía como una quinceañera espiando en el lavabo de los chicos. La puerta casi entornada a penas me permitía ver, pero lo poco que atisbaba y los leves jadeos que llegaban a mis oidos no me dejaron lugar a dudas sobre lo que estaba ocurriendo... Mi hijo se masturbaba y yo era su fuente de inspiración... Volví a sentirme halagada, deseada, complacida...  Eso volvió a encender mi líbido. No sé qué fue lo que me impulsó, sin duda el que no me parase a pensar, pero entré... Abrí despacio la puerta... Al principio se sorprendió e hizo ademán de cubrirse. Le dije que no lo hiciera, que no había nada de malo. Que era normal...

Despacio, sonriendo, me acerqué y me senté a su lado. Besé sus párpados cerrados, su nariz, sus pómulos, sus labios... Besos dulces, suaves al principio, que él fue haciendo más exigentes después...

Tras esto, mis manos sustituyeron las suyas, quería ser yo quien le proporcionara el placer que en sueños ansiaba.

Acaricié su miembro mientras sus manos se iban haciendo más osadas. Deslizó el tirante de mi camisón y se apoderó de uno de los senos al tiempo que sus besos descendían por mi cuello, mi hombro, el nacimiento de mis pechos... Ummmm delicioso, excitante... Estaba descubriendo que no era la primera mujer en la vida de mi hijo, aquella forma de hacer no era la de un novato, pero sin duda, esta experiencia no la iba a olvidar... Yo iba a hacer que no la olvidase...

-Ummm... si supieras las veces que he soñado esto. La de veces que te he espiado; en tu habitación, al levantarte, al acostarte, cuando te cambias... Te has convirtiendo en mi obsesión... Pero no me atrevía, no sabía si tu...

-Cielo, tú también me atraías, pero jamás fui capaz de pensar en esto, más allá de mis fantasías. Yo tampoco sabía cómo te lo ibas a tomar, hasta que... Hasta que esta tarde te oí cuchichear con tus amigos...

-Cotilla... - dijo con una risita nerviosa y sonrojándose levemente...

-Pervertido...- contesté sonriendo traviesa y mordisqueando su oreja-  desde entonces, no he podido sacarte de mi mente...

-Ya me he dado cuenta que tenias... calor -respondió haciendo velada referencia a lo que había visto momentos antes en mi alcoba-  Lo que no sospechaba es que era yo el que te la provocaba, no te imaginas lo que me ha costado frenar el deseo de entrar  y... echarte una mano... -dijo tomando y acariciando mi seno-  si lo llego a saber...-  Descendió y con sus labios succionó el pezón al tiempo que rodeaba mi cintura y me echaba sobre su cama.

Mis manos seguían acariciando, deleitándose con la dureza que mi proximidad provocaba en esa parte de su cuerpo. No me cabía duda, mi hijo se había convertido en todo un hombre, capaz de satisfacer las necesidades de cualquier mujer que tuviese entre sus brazos... mujer afortunada, que en esa ocasión iba a ser yo.

Si me quedaba alguna sombra de remordimiento, se esfumó en el mismo instante en que sus labios descendieron por mi piel hasta alcanzar el centro de mi feminidad. Ese que a él le diera la vida, se estaba convirtiendo en ese instante en el instrumento por el que él me devolvía a la vida a mí. Era una especie de paradoja, una deliciosa, morbosa y excitante paradoja.

-Ummm... que bien hueles... como me gusta tu olor. Sería capaz de reconocerlo hasta con los ojos vendados -decía al tiempo que su nariz jugaba con mi clítoris-  tú no lo sabes, pero conozco bien este olor. Estoy seguro de que has echado de menos alguna vez, alguna de tus prendas intimas... Volviéndola a encontrar a los pocos días...

-¿Eras tú?... Nunca lo hubiera imaginado, pensé que era yo que ya empezaba a perder la cabeza... Aaaahhhh... cariño... si... si.... Sigue así... -Su lengua se perdía ya por lugares recónditos de mi anatomía- ... Ooooohhhh... ahora sí que perderé la cabeza, no imaginaba que eras tan hábil... Ummmmm... y yo creyendo que te iba a enseñar algo... 

-Seguro que sí... seguro que eres capaz de enseñarme  -dijo mientras acercaba su miembro a mis labios- Vamos, vamos... enséñale a tu niño lo excitantemente experta y sensual que es su mamá... 

Esas palabras, aguijonearon más si cabe mi líbido. No lo pensé dos veces, le deseaba demasiado, no podía entretenerme en corduras y me dejé arrastrar por la locura del momento. Mi lengua recorrió su virilidad, suave, despacio, sin dejar un rincón por explorar. Sin dejar un centímetro de su deseada piel por saborear. Yo también quería aprenderme su olor, su sabor, el sonido de sus gemidos...

Poco a poco fui acelerando el ritmo, para darle placer a él, pero a la vez apremiada por mi propia urgencia.

Le deseaba, y él también a mí, no me quedó ninguna duda cuando...

-Ven preciosa... si lo prefieres olvídate de quien eres, olvídate de quien soy, pero necesito estar dentro de ti, necesito que sientas cuanto te deseo... No puedo esperar más...

Bruscamente, más de lo que en realidad hubiese querido, me dio la vuelta y desde atrás, invadió con ímpetu mis entrañas. Aquellas que durante algún tiempo le dieron cobijo, eran hoy el amparo y el centro de nuestro placer. Un placer salvaje, un placer infinito, un placer con un sabor especial... Algo que iba más allá del puro sexo. Más allá del amor convencional 

-Aaaahhh si... si... si,... cariño por favor hazme sentir  tu deseo y desata el mio, quiero sentir cómo tu néctar caliente se derrama dentro de mí... Ummmmm siiiiiii.... Ooooohhhhh....

-Toma... toma... esto es tuyo, todo tuyo... todo para ti.... te pertenece...  Aaaahhhhh... 

Tras el estallido ancestral de nuestros cuerpos, ambos quedamos abrazados, satisfechos; envueltos en besos y caricias, mecidos por nuestra respiración agitada, vencidos por el sopor delicioso de los cuerpos satisfechos.... 

Pasaron horas, hasta que volvimos a recordar quiénes éramos, hasta que volvimos a pensar en los prejuicios, en los tabús... en las reglas impuestas. Pequeñas prisiones establecidas, no se sabe por quién.

Nuestra mirada quizá reflejara una sombra de duda, pero nuestra razón y nuestras palabras nos convencieron de que no habíamos hecho daño a nadie, muy al contrario, habíamos hecho felices a dos seres de este mundo... él y yo... y los demás... ¿Quiénes son los demás? 

Kefi...

servido por lokum-y-kefi 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Navegante

Navegante dijo

excelente relato, que sin duda causara una buena cantidad de conetarios. pero antes de que se encienda la pira, un par de datos.
en la antigua grecia, el incesto era normal, asi como en egipto.
lo que pasa es que en la antigua grecia todo lo relacionado con el sexo era normal. a nadie escandalizaba.
los grandes filosofos, socrates, platon y compañia, solian tener a su cargo efebos, aprendices, con quienes compartian todo. TODO. y nadie se rasgaba las vestiduras.
En Roma el tomar por esposa a alguien de tu familia no era nada del otro mundo. la relacion mas famosa fue la de caligula y drusila, su hermana.
fue la religion catolica, la de ese unico dios, la que maldijo el sexo, la penalizo el cuerpo y la que echo todas las pestes habidas y por haber sobre la mujer.
la que llenó de tabues, lo que antes no era mas que un inocente juego.

antes de comentar el articulo, ahgo una pregunta ?hay algo de malo, realmente malo, en esa situacion?

como ya dije, excelente relato
un beso

4 Marzo 2010 | 08:32 PM

lokum-y-kefi

lokum-y-kefi dijo

Bueno, no sé si comentarios, pero desde luego visitas sí.
Otra cosa es que, los que leen, se atrevan a decir lo que piensan.
Dos mil años nos contemplan... y dosmil años haciendo preguntas sin recibir respuesta, pesan mucho.

Sé bienvenido a nuestro templo, Navegante. Esperamos que te apetezca repetir.

Un beso.

Kefi

5 Marzo 2010 | 03:57 AM

gritosdesesperados

gritosdesesperados dijo

No voy a negar que me ha sorprendido. Debo tener prejuicios, que sé yo...
Un relato emocionante, y muy placentero.
Pero personalmente, yo me siento incómoda.

Debe ser la educación, o que sé yo. Tan deshinibida para muchas cosas, y tan soprendida de mi rechazo al leer que eran madre e hijo.

Nunca se me ocurriria algo así, joder noooo.

Bueno, son puntos de vista.

El relato precioso, que conste. Yo, suprimiria al hijo por su amigo...con la edad no tengo prejuicios...jaja

besos

5 Marzo 2010 | 08:08 AM

lokum-y-kefi

lokum-y-kefi dijo

Mi querida Gritos ¿Te das cuenta de que no eres capaz de darte una respuesta racional a ese rechazo? Ten en cuenta de que estamos hablando de dos adultos. Si partimo de esa base, la de la mayoría de edad de ambos, que sería lo único que se podría censurar a una relación de este tipo ¿Qué otro motivo argumentado existe para tal rechazo?
Los únicos que lo hacen de plano, es esa institución acostumbrada a decir lo que tenemos por mandato y sin rechistar ni hacer preguntas... Sencillamente, porque no tienen respuestas... en estos casos el dogma de fe es muy socorrido, pero ¿Por qué nos alcanza a todos la sombra alargada de ese dogma de fe?
Que yo sepa, no existe otro motivo real para rechazar una situación como la del relato.
En fin, espero que te hayas repuesto de la sorpresa.
Los prejuicios dejan de serlo cuando te haces preguntas y buscas las respuestas.
Un beso

5 Marzo 2010 | 12:41 PM

Diablo

Diablo dijo

Te djo mi humilde áscua Kefi:
"Me encanta como saboreas mi entrepierna,sigueeeeeeeeeee!!!!!!!,quiero terminar en tu boca,...me decias jadeante y con tu pelo mojado...no pareeeeeeeeess!!!.matameeeee.. mete tu lengua otra vez....

Besos desde el averno.

5 Marzo 2010 | 07:17 PM

Lidia Cervantes

Lidia Cervantes dijo

Ummmm... Tema, caliente y candente, donde los halla.
Relaciones tabú, más por inercia, que por verdadero ánalisis de la situación.

Quizá si aprendemos a pensar por nosotros mismos, nos daremos cuenta que no somos capaces de explicar de forma coherente y razonada, dónde está el problema.

Para mí, siempre que ambos sean adultos y elijan libremente... No hay ningún problema.

Un beso, emperatrices.... :o)

10 Marzo 2010 | 11:26 PM

kon ganas de tokar las narices

kon ganas de tokar las narices dijo

hola guapa...

"... FUÉ SIN QUERER..." dices..., pero:

la bravura de tus instintos tan solo se han aplacado diez dias..

14 Marzo 2010 | 11:55 AM

lokum-y-kefi

lokum-y-kefi dijo

Kon ganas... (Perdón, es para abreviar)...

Es que a mis instintos sí los quiero, kasi tanto komo a ti :o)) Los cuido, los mimo, los cultivo... Es el motivo y el objetivo de la chispa lo que fué sin querer.

Un beso, totalmente queriendo.

Kefi

14 Marzo 2010 | 12:46 PM

artxil

artxil dijo

El relato es autentico, con una gran carga erótica, consigue su objetivo que es el de sentir deseo partiendo del morbo, es lujuria pura por utilizar una etiqueta.

Saludos

23 Marzo 2010 | 07:49 PM

lokum-y-kefi

lokum-y-kefi dijo

Hola Artxil, sé bienvenido a este templo de las sensaciones.
Celebro que hayas sabido sacarle la esencia e esta historia dejándote poseer por el morbo y la lujuria. Olvidándote de tabús y convencionalismos varios... De eso se trataba.
Un beso de, la otra sacerdotisa del templo. Espero que nos sigas visitando.

Kefi

23 Marzo 2010 | 08:38 PM

artxil

artxil dijo

A relato de vez en cuando seguiré pasando.

Hay cosas a las que no me importa comprometerme.

Besos

23 Marzo 2010 | 09:04 PM

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