VISITA SORPRESA
No esperaba visita, estaba sola en casa cuando el timbre de la puerta sonó, inmediatamente pensé que de nuevo la puerta del portal estaba abierta o que algún vecino había facilitado el acceso a vendedores a domicilio, encuestadores anónimos o postulantes testigos de Jehová; porque yo no había abierto a nadie, acostumbro a mirar por la mirilla y la cara no era para mí desconocida aunque nunca nos habíamos visto en persona, pero enseguida el acento con el que desde el otro lado de la puerta saludó, me aseguró ser quien yo pensaba.
Abrí sorprendida y al mismo tiempo ilusionada, me encantaba tener frente a mí a aquel con el que había compartido conversaciones e intimidades... ¡no podía creerlo!
Nos dimos dos besos y conscientes ambos de la química que había entre nosotros casi antes de cruzar el umbral de la puerta, sus brazos rodearon mi cintura para estrecharme hacia él y sus labios empezaron a jugar con el lóbulo de mi oreja mientras me susurraba: ¡qué placer verte!
Y realmente estaba sintiendo ese placer; empezaba a bajar con una lengua experta por el camino de mi cuello hacia el escote, lo que provocó una excitación inmediata de mis pezones, que también fue descubierta por él, y puso su mano derecha en mi pecho: "Noto que tú también te alegras de verme." -dijo con una mirada al tiempo pícara y enormemente sensual.

Con una extraordinaria pericia, los botones de mi blusa se fueron desabrochando uno a uno, dejando al descubierto mis hombros, objetivo ya de pequeños mordisquitos, mientras que la blusa resbalaba por mi cuerpo para precipitarse al suelo dejando a la vista el movimiento acompasado de mi pecho, como resultado de mis latidos acelerados. Casi de inmediato escuché un clic que indicaba que mi sujetador se había abierto y ahora los labios que estaban en mis hombros, descendían para encontrar mis pechos que anhelaban el calor de su boca, esa boca que empezaba lamiendo y esa lengua que seguía jugando por las aureolas; hasta que la pasión se desató y pasó de chupar éstos con ansia a morder ambos, de uno a otro y buscar mi boca uniendo nuestras lenguas en un húmedo juego .
El momento de excitación me llevó a alargar mi mano hacia su cinturón, desabrocharlo y notar su erección. Como obedeciendo una imperiosa orden de nuestros cuerpos, el me mostró su miembro completamente erecto y yo como hipnotizada, me agaché para ponerlo a la altura de mi boca. Lo besé suavemente, dejé que mi traviesa lengua lo rodeara haciendo círculos, y poco a poco lo introduje en mi boca, cada vez un poco más, succionando y volviendo a rodearlo de nuevo, ejerciendo presión con los labios ,creando un rabioso y agudo placer en él.

Entonces me levantó, me dio la vuelta y su mano se deslizó por mi cintura metiéndose indiscreta por debajo de mi ropa interior, bajando mis bragas , buscando mi sexo, caliente, húmedo, deseoso de ser acariciado ; me sentía como una gata en celo ... y al instante, un dedo atrevido se metió dentro de mi cueva mojada, culebreando, despacio primero, acelerando el ritmo después... uno, dos; y la otra mano, ocupada en estrujar mi pecho, apretándolo, haciendo que mi cuerpo se curvara, se doblara en una explosión de placer incontenible.
Apresando cada segundo de esa subida febril, giró mi cuerpo poniendo mi boca frente a la suya, las bocas se buscan, se encuentran, se unen; mientras me va empujando contra la pared y su boca sigue descubriendo, recorriendo mi cuerpo ,voy sintiendo la humedad de su lengua que se desliza por mi costado, por mis caderas, se agacha hasta quedar acuclillado a mis pies y subir rozando con sus dedos el interior de mis piernas, hasta despojarme de mis bragas mojadas; acercando su nariz, oliéndome... y en un descuido premeditado, su lengua se pasea levemente por mis labios , incitándome a abrirme para él y apoyando mis manos en su cabeza, sin utilizar palabras, le digo lo que quiero, lo que necesito y su boca besa mi sexo empapado de deseo; su lengua juguetona entra en mi, comiéndome, buscándome; y me encuentra, no puedo moverme, toda yo soy una boca que se entrega, se da, y sintiendo como muero de placer, mi humedad envuelve su cara, y quiero más y más...
Me mira, le miro y le veo dispuesto a todo, a entregarme todo. Agarra mi pierna y la enreda alrededor de su cuerpo, abriéndome toda para poder alojarle dentro de mi; su miembro grande, erecto, entra fuerte y cada embestida suya es un temblor mío, un jadeo mío, un grito mío..., mientras me aferro a su cuerpo, araño su espalda con mis uñas de gata y encajados como piezas de puzle, una en otro, unimos nuestras bocas que huelen y saben a sexo y en un momento electrizante, explotamos al unísono en una oleada de placer contenido que ya por fin se libera..., una eternidad maravillosa para tomar consciencia de que ya no somos unos desconocidos.
Lokum













diablo200 dijo
Con tu permiso :
La Petite Mort:
http://www.youtube.com/watch?v=-qfqB1me0GQ
Increible relato, caliente si señor.
26 Enero 2010 | 12:13 AM