17 Marzo 2012
Ummmm... me has dejado conocer poco de ti. Pero, ese poco, ha sido suficiente para que mis fantasías tengan un rostro. Un compañero perfecto en mi imaginación, para que parezca que hago lo que tú quieres. Cuando en realidad, eres tú, el que hace lo que quiero yo. Si, algo que no sabía que estaba ahí, latente, agazapado esperando que alguien lo activara. Algo que me has hecho descubrir con tan sólo un par de breves encuentros.

El ritual da comienzo. Aflojo la luz, y mi ensoñación toma vida.
Lentamente, sin apartar la mirada del espejo, una mano desliza el tirante de mi vestido. Una mano, que para mí es la tuya en esos momentos. Mi piel, cálida y suave así lo percibe. Y yo, así lo deseo.
Me acaricias el rostro, abarcándolo con la palma. Encojo el hombro atrapando tu mano en un gesto cariñoso. El pulgar acaricia mi mejilla y se desliza lentamente por mis labios. Tal y como lo haría el ciego que deseara aprenderse un contorno o un relieve. Ummmm... lo beso, incluso llego a lamerlo, como si de verdad fuese tuyo. Ummmm... que delicia.
Me abandono a la fantasía. Entro en trance, y en él soy poseída sólo por los sentidos. Las sensaciones. Percibo tu mano acariciando mi cuello, mi hombro, el nacimiento de mis senos. Despacio, muy, muy despacio. Imagino un rosario de besos suaves repartidos en mi piel sedosa. El cuello, el lóbulo de la oreja, la espalda. Ummmm si... Hasta me parece oír un amago de jadeo y sonrisa que nace de ti, mi amante imaginario. Te gusta lo que tocas... Ummmmm... y a mí, cómo lo tocas... pero... pero una idea cruza fugaz por tu mente, que ha tomado posesión de la mía... Ummmm... uuusssshhhh.... Atrapas y castigas con severidad mi pezón. Es una mezcla de dolor y placer que se entrelazan, el uno alimenta al otro. Sin uno, no hay otro. No con esa intensidad.
Ummmm... presa de la languidez del momento, muerdo mi labio inferior. Un amago de deseo y dolor contenido. Ni una queja sale de mi garganta. Miro al espejo. Imagino que es a tus ojos, en silencio, sólo con el deseo que expresan los míos te suplico que continúes, ... ahhhhh... por favor, no te detengas. No ahora. Déjame conocer esta extensión del placer que empiezo a descubrir.

La otra mano despoja el seno, que aún permanece oculto, tras su prisión de encaje. Entre el pulgar y tu índice, apresas el pezón erguido e insolente que se muestra a ti. Lo tocas, lo cosquilleas, le haces crecer un poco más, para poderlo así capturar mejor y darle el castigo que merece... ummmssh... por desafiarte... Ahhhsss... me excita, te excita, y mi jadeo quejoso te hace jadear también.
Mi vestido cae por fin al suelo, mostrándote mi desnudez y el breve encaje que aun conservo. Me miro al espejo, pero en mi mente, eres tú el que me contempla con detalle. Si, lo siento. Soy imperfecta, y lo sé. Pero respondo a tus caricias como la más perfecta y ardiente de las hembras. Como la mujer apasionada que soy. Mi piel aterciopelada se ve recorrida por regueros de lava que brotan al contacto de esos dedos imaginados. Mi sexo toma vida propia y se humedece como nunca. Es el volcán donde confluyen esos ríos. Aun sin haberlo tocado... como siempre que estás tú... Presente o ausente.
Continua el tórrido tormento descendente; aprietas, amasas, pellizcas... besas, lames... ummmssshh... muerdes... sin dejar de acariciar todo lo que tocas. Un beso aquí, otro allá; es el bálsamo excitante que aplicas como calmante tras cada dolor.
En mi ensoñación soy capaz, incluso, de sentir la rotundidad y el calor de tu cuerpo pegado a mi espalda. Ahora colocas ante mi vista algo cuyo destello me deslumbra y me confunde. Me obliga enfocar la visión... Si, ahora lo distingo, y un leve sudor hace brillar mi frente en la penumbra, acompañado de un ligero temblor.
Separas los objetos un poco mas, ahora los veo con detalle. Su destello ha sido como la fiera que enseña los dientes, advirtiendo del peligro... Es un imperdible abierto... Mis ojos se fijan en la punta amenazadora y otro leve escalofrío recorre mi espalda. Temerosa, excitada; vuelvo a morder mi labio inferior. En mi delirio, de nuevo te miro en el espejo. Sonríes lascivo instándome a fijarme mejor... Aaaaahhhhss... no... Tienes razón. Estaba equivocada. No era un imperdible. Ahora lo muestras mejor... son tres. Tu risa sardónica hace que deduzca el porqué de ese número... por si no lo tengo claro aun, desde el espejo, miras un pezón... Luego el otro... y me dejas adivinar cual es el destino del tercero...

Trago saliva. Asustada doy un paso atrás. Tu cuerpo detiene mi amago de huida. Notas mi leve temblor. Pero mis ojos te confirman que estoy decidida a seguir hasta el final. Decidida a hacer lo que quieres. Decidida a hacer lo que deseo.
Yo, hace rato que ya no existo en mi fantasía. Ahora solo estás tú. Son tus manos las que tiran de mis pezones para tensar la piel. Poco a poco, siento como la punta lacera mi piel; como se abre paso en mi carne hasta traspasarla y poderlo cerrar... ahhhhh... ummmmhhsss.... Dolor y placer a un tiempo. Ambos provocan la respuesta esperada en el confluir de mis muslos. ¿Dónde empieza el placer y acaba el dolor? No hay fronteras, ambos son la misma cosa... Me premias con tus besos, y tus palabras a media voz son el ungüento que me alivia:
-Buena chica... así... buena chica. Sé que te gusta mi putita... Ummmmm... sólo falta uno. Déjame ponértelo, y tu premio será poseerte después.
-No, por favor... ese no. Dolerá... demasiado... no me atrevo.... Aaahhss...- Es mi queja tras un tirón en los dos imperdibles que ya están donde deben- por favor... ummmmssssh....
-Vamos gatita, el premio bien lo vale- Me susurras mientras sigues adelante con tu cometido, consciente del magnetismo que tus palabras y tu voz tienen sobre mí. Sabes que sumisa y entregada accederé a todos tus deseos... porque son los míos. Me conoces. Mejor que yo misma.
Me siento en la cama envuelta en tus caricias y tus besos imaginados. Miro en el espejo la imagen que ofrezco con los dos artilugios metálicos ya en su lugar. Noto su mordisco. Siento como arden y se excitan mis pezones bajo su efecto. Estimulada y temblorosa, abro las piernas para dejarte hacer. Deseando que continúes y a la vez temiéndolo... Mi humedad dificulta la maniobra. Es difícil apresar mi clítoris así. No obstante tus deseos son órdenes, y como una autómata accedo al capricho. A nuestro capricho... -
-Ummmm... aaahhhsss... nooo... para... basta por favor... duele. Duele demasiado... aahhh.
-Ya está...lo ves. ¿Te das cuenta lo bien que lucen los tres imperdibles en tu piel?... -Me obligas a mirar mi imagen reflejada. Realmente impresiona. Me gusta... ummmm...
Una lágrima resbala por mi mejilla. Es instintiva, una rebelde que no quiso obedecer y se escapa a mi voluntad de no derramar ninguna. Temo que eso te disguste y me dejes sin recompensa, por eso intento esconderla inclinando sumisa mi rostro. Pero eres un buen amo. Sabes que soy inexperta y comprendes mi esfuerzo. La secas con un dedo y me reconfortas con un dulce beso.

-Tranquila, esto sólo es el comienzo... habrá más... pero no hoy... Hoy...
Quiero agradecer tu buen hacer, y en la imaginación beso la piel que alcanzo desde mi posición a tus pies, lamo cada centímetro de tu cuerpo... Ummmm... siento en mi boca la dureza de tu sexo. Me entrego a la gratificante tarea de hacerte sentir y devolverte todo el placer que me has dado. En pocos instantes, saboreo la recompensa a mi esfuerzo.
Si, soy capaz de recordar tu sabor. Capaz de imaginar el momento en que entras en mí. Me sienta plena, satisfecha... Ummmmm... Eres mi fantasía, mi quimera; pero estás tan grabado en mi subconsciente que puedo perfectamente reproducir tu olor, tu sabor o el sonido de tu voz en momentos de intima soledad. Capaz de reconocerte hasta en la oscuridad más densa.

El sol entra ya por la ventana. Juguetea con mis párpados y decora mi piel con las filigranas que el calado de la cortina le imprime. La luz tenue revela las sábanas revueltas, y a mi sudorosa. Eso, junto con las tres pruebas que aun conservo en mi cuerpo, confirma que de nuevo he estado sumergida en mi mundo, en mi ensueño. Pero no todo ha sido fantasía... No, no lo ha sido. Porque, de nuevo tú, has estado aquí...sin estar.
(Kefi...)
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31 Diciembre 2011


Desgrana lentamente una a una
las uvas de la pasión y el deseo,
que recorren mi cuerpo,
como los meses en el año
hasta llegar al último
en el último momento.
Cuando las campanas indiquen
que termina un año
y comienza uno nuevo…
celebra conmigo.
Mientras de mi cuerpo saboreas
los mágicos instantes,
de doce meses pasados
para abrir boca
a doce meses venideros.
Tómalas, una tras otra,
que cada una representa…
los besos que te regalo (UNA)
las ansias de tu cuerpo en mi cuerpo (DOS)
las caricias dentro y fuera (TRES)
los susurros en mi cuello (CUATRO)
los labios que succionan (CINCO)
la lengua que lamiendo pasea (SEIS)
tus pellizcos en mis pezones (SIETE)
mi boca en tu sexo (OCHO)
el mío caliente y húmedo (NUEVE)
el placer de los dos en cada momento (DIEZ)
la excitación salvaje (ONCE)
nuestros orgasmos sin límite. (DOCE)
Una a una es un deseo,
que el 2012 nos repita
los momentos de placer
que en 2011 tuvimos;
que los multiplique hasta el infinito
y si es posible que consiga que cada día…
hagamos juntos el amor en nuestro lecho.
LOKUM


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18 Diciembre 2011

Que tengáis unas calientes, divertidas y maravillosas fiestas, amig@s del placer y la sensualidad.
En el "Imperio de los Sentidos", esperamos que nos acompañeis un año más. Sin vosotr@s... esto estaría muuuuuyyy frio y aburrido
¿Vais a dejar que nos congelemos?... Nooo ¿Verdad?
Nosotras os esperamos con nuestras mejores galas...

y preparamos vuestros regalos.

Besos lascivos y revoltosos para todos de... Lokum & Kefi
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30 Noviembre 2011
TE NECESITO
Una tenue luz se cuela por la rendija de la persiana
tímidamente quiere despertarme,
sigo soñando...
los ojos pesan.
Mi cuerpo está cansado y hambriento al tiempo,
le has llenado de amor
parecía suficiente... no lo es.
Entre sábanas, acurrucada...necesito más
mi piel reducto de tus besos
todavía guarda señales de la pasión.
Medio dormida te pienso, te recuerdo
y mi cuerpo actúa como un resorte de mi mente.
Poco a poco mis pechos se despiertan,
un calor confortable pero intenso me recorre
y lo siento bajando por mi vientre
instalándose entre mis piernas,
que respondiendo a un estimulo fantasma
se entreabren en una cálida humedad,
que me empapa.
Y ahora aunque mojada
me siento sedienta de ti,
extiendo mi mano, buscándote en nuestro lecho,
entonces tomo conciencia
y abandono mi estado con Morfeo
que cruelmente me indica
que ya no estás,
que ahora que te necesito...
ya no te tengo.
LOKUM


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19 Noviembre 2011
No me gustan las grandes celebraciones, pero por tratarse del cumpleaños de una de mis mejores amigas esta vez decidí asistir. Cuando llegué estaba ya bastante concurrido, así que empecé por felicitar a la anfitriona y fui saludando al resto de invitados. Todo muy normal y tranquilo hasta que... le vi. Allí estaba, más atractivo aún de cómo le recordaba. Rodeado de una manada de lobas hambrientas. Tal y como le gustaba estar.
Hacía mucho que no nos veíamos y aún mantenía todo su poder sobre mí, aún me visitaba en sueños llenándome de deseo, a pesar de que me había montado una vida a mi medida. Pero no eran más que sucedáneos que cubrían su ausencia.
Intenté mantener la serenidad y fui por una copa sin apenas mirarle, evitándole. Siempre que está cerca de mi siento una necesidad imperiosa de beber. Bebo para no pensar. Bebo para olvidar. Olvidar que aún me domina un tremendo deseo de entregarme a él.

Pase la noche entre copas y bailes y más... muchas más copas... hasta que pensé... lo poco que aun podía pensar... que lo mejor sería retirarme. Si continuaba bebiendo, y él seguía tan cerca, terminaría por perder la poca dignidad que un conservaba.
Me había despedido ya de todos y estaba recogiendo mi abrigo cuando su voz retumbo en mis oídos... en mi cerebro... y en mi...
"Voy a follarte hasta que no puedas andar"
Follar?... había dicho Follar?... solo de pensarlo me humedecí... ¡Lo que me faltaba,... que encima mi cuerpo pareciera estar amaestrado por la voz de su amo!
Como en una nebulosa recordaba estar en su coche. La cabeza me daba vueltas. Si. Definitivamente me había pasado con las copas.
Intenté masajear mis sienes para impedir que todo diera vueltas a mi alrededor, pero sentí una presión en las muñecas que me impedía bajar los brazos. Centré mi vista todo lo que pude para mirar hacia abajo, ahí estaba, concentrado en terminar de sacarme la última de mis prendas.
¡¡¡ Maldito hijo de puta...!!!, ¡¡¡ Me había desnudado y atado a su cama..!!!... Aaaaahhhhh... ¡¡Maldigo mi falta de voluntad ante él!!
El shock disipó en parte los efectos del alcohol, me revolví con rabia. Una risa eróticamente ronca se le escapó al ver mi tensión. Oír como se reía de mi me enfureció aún más y de nuevo fui consciente de mi impotencia- ¡¡Diossss... cómo deseaba a ese hombre!!... a ese cabrón que me había inmovilizado. Las muñecas con mis propias medias, y el cerebro con su sola presencia... no le hacía falta atarme, le hubiera bastado con insinuarse para que mis piernas se abrieran sin la menor objeción... Me sentía pequeña y perdida entre una marea de sentimientos contrapuestos.
"No llores, no voy a hacer nada que tu no desees" decía al tiempo que su húmeda y cálida lengua lamía mis lágrimas.
¿Qué me estaba pasando? Ni siquiera era consciente de mi llanto.
-¡Zorra!... He estado toda la noche deseándote...Esperando a que te acercaras... al final me cansé de esperar- una suave caricia desmentía su tono amenazador.
Mi llanto se hizo más intenso, fruto de la desesperación, pero no pude reprimir un gemido cuando su boca se cerró sobre mi pezón mordiéndolo ávidamente. Ummmm... una descarga de deseo sacudió mi cuerpo haciendo palpitar dolorosamente mi clítoris. Jadeante y voluptuosa, me arqueé acercando mi pecho aún más a su osada boca en muda súplica. Más, más, por favor más...Podría correrme en ese mismo instante con solo imaginar su boca caliente rodeando mi hinchado clítoris... Ummmm... A su lengua jugueteando con él.
-No seas impaciente mi gatita en celo... tenemos toda la noche...

Despacio, lentamente, haciéndome sufrir con su parsimonia, se colocó entre mis piernas. Aaaahhhh... pude sentir su miembro duro y caliente, pegado a la humedad de mis muslos, deseando penetrarme. Yo, deseando que me penetrara, me abracé con las piernas a su cuerpo rogándole que lo hiciera. Que no me castigara más...
-Por favor... - Exalé en un jadeo
-NO- respondió tajante... solo su risa perversa resto severidad a sus palabras, a la vez que su cuerpo trazaba un camino descendente de besos húmedos hacia...
¡¡Oh Dios!!... ¡¡Dios!!... Lo va a hacer... ummmm, siii... Mi vagina se contrajo solo del deseo y adelanté mis caderas para que llegara antes, pero su fuerte mano me retuvo pegada al colchón... Aaahhh... Mordisqueó mis labios, lamió los pliegues, rozó suavemente mi clítoris. Prolongándolo. Haciéndome sufrir. Consiguiendo que me retorciera de puro placer... Aaahhhh, siiiiiiiii.... Por fin lo envolvió con sus labios, penetrándome fuertemente con dos de sus dedos. La sorpresa arrancó un grito de placer de mi garganta. Sus dedos se clavaban hasta el fondo de mi cuerpo y su lengua trazaba círculos en mi dolorido y resbaladizo clítoris. Aliviándolo, torturándolo. Demostrándome a la vez que soy suya.
-¿Te gusta esto, mi putita?

-Ssiiii... pero... quiero más. Quiero mucho más. Quiero que me folles... ¡Necesito que me folles!...
Se apartó de mi, dejándome vacía, confundida. Con un solo movimiento me dio la vuelta. Mis muñecas estaban seriamente lesionadas por las ataduras pero nada me importaba ya, más que ser suya, sólo suya. Me puso sobre mis rodillas colocándose tras de mí... Ummmm... su glande acariciaba mi entrada, insinuante, haciéndome gemir, rogar. Yo, movía mis caderas buscando sumisa y deseosa que me penetrara.
Con una mano agarró mi pelo en la nuca obligándome a poner mi frente en la almohada. Con la otra, cogió su palpitante miembro colocándolo en la entrada. Tomó fuertemente mis caderas, ahora con ambas manos, y de un golpe seco penetró hasta lo más profundo de mis entrañas haciéndome gritar de dolor y placer al mismo tiempo. Salió y volvió a entrar con más fuerza aun si cabe, una y otra, y otra vez... Ummmmm... Aaaaahhhh... . Sentir su miembro inhiesto atrapado en mi vagina, sus muslos contra los míos, sus pelotas golpeando mi clítoris en cada embestida.... Ummmm... me desgarraba en placer absoluto y rendía mi voluntad aún más a él... Y si eso no lo conseguía del todo, sus palabras al oído eran la gota que hacía derramar mi vaso.

-Vamos cariño...quiero ver cómo te corres. Como aprietas mi polla con ese delicioso coño que tienes...
Esas palabras eran todo lo que necesitaba escuchar... Ummmmmm.... Ssiiiiii.... Aaaaaahhhhhhh.... La piel se me erizó cuando grité mi liberación. Mi cuerpo volvió a responder a la voz de su amo.
Sin aire ya en los pulmones, aguante sus frenéticas embestidas hasta que su néctar caliente y espeso salió a borbotones llenándome por completo... Ummmmmmm... Me sentía llena. Me sentía satisfecha.... Me sentía complacida de complacerle.

Con su peso sobre mi espalda, me desató antes de que ambos cayéramos exhaustos sobre el colchón... Ummmm... qué delicia sentirle así...
Me hizo girar, al tiempo que depositaba un tierno beso sobre mis labios, para luego susurar en mi oído:
-Te quiero mi zorrita... Porque sabes que eres mía... ¿Verdad, zorrita?
En ese momento ya no tuve dudas... atada o desatada, siempre que él quisiera,... sería y haría lo que él quisiera....

(Kefi)
servido por lokum-y-kefi
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23 Septiembre 2011
El asiento del copiloto, puede ser el lugar más tedioso y aburrido del mundo, si para quien está al volante, sólo existe la carretera, el GPS y poco más.
Mis escasos comentarios eran respondidos con escuetos monosílabos que dejaban ver las pocas ganas de conversación. Nunca sabré sí, porque al conductor no debe distraérsele, o porque realmente no le interesaba nada de lo que yo pudiera decirle.
Cansada de hacer intentos infructuosos, opté por poner música, reclinar el asiento y descansar. Este gesto, hizo que uno de mis tirantes se deslizase por el hombro y mostrase una parte generosa de mis senos... no hice nada para corregirlo. Es más, diría que provoqué que asomara más de lo necesario. Miré de reojo, por si esto causaba algún efecto en mi acompañante...
Nada... nada de nada. Como era de esperar... pensé con sarcasmo al tiempo que algo parecido a una sonrisa se dibujaba en mis labios.
Entre el desespero y la muda frustración, alcé la vista al techo, como queriendo digerir su indiferencia... una muestra más, pensé...
Ese gesto fortuito hizo que mi vista se cruzase con algo inesperado. La mirada sugestiva de un desconocido.
Mi primera intención fue cubrirme... pero... el brillo que detecté en aquellos ojos me gustó. Era un brillo de aprobación y de deseo hacia lo que estaba viendo. Algo que hacía demasiado tiempo que no me ocurría. Un cosquilleo, mezcla de vanidad y de atracción, que me hizo sentir viva. Reconfortaba saber que aun podía atraer las miradas de otro hombre. Lo confieso, fue esa vanidad la que detuvo mi mano en el intento de volver a colocar el tirante en su lugar.
Aquella mirada, pertenecía al conductor del vehículo que se había parado justo al lado del nuestro. Un autocar que, al igual que nosotros, aguardaba la luz verde que le permitiera seguir su marcha. Desde mi posición, la altura de su vehículo le hacía parecer imponente, poderoso. Además de proporcionarle una visión privilegiada del interior del nuestro... y de mi, situación comprometida.

Me permití un ápice de aventura y sonriendo le sostuve la mirada, hasta que su insistencia y mi timidez, hicieron que bajase la vista en el preciso momento que la luz verde nos daba vía libre para seguir nuestros caminos.
Era una larga avenida, que atravesaba la ciudad y que nos comunicaría con la autopista que debíamos tomar. Toda ella estaba regulada en varios tramos por semáforos. Por eso, era inevitable que la luz roja detuviera en más de una ocasión nuestro avance. No miré, abiertamente, pero la gran rueda que se detenía cerca de la ventanilla me hacía saber que aquel autocar había vuelto a detenerse a nuestro lado. ¿Casualidad? ¿Intención?... ¿Quién sabe?
Lo que sí estuvo cargado de intención fue mi maniobra. Un gesto casi imperceptible que hizo que el tirante bajase un poco más, y dejase una visión bastante más generosa de mi escote. Con un rápido vistazo a la izquierda, me aseguré de que mi acompañante seguía pendiente de la luz del semáforo, para volver a levantar la vista hacia aquel ocasional voyeur.
Los ojos le brillaban, y una sonrisa maliciosa afloraba a sus labios. Con un breve gesto de mano, me animaba a bajar un poco más la camiseta. Yo también sonreí por tanta osadía; a la vez que, lentamente, tiraba de la prenda hacia abajo.
En el preciso instante que la sonrosada piel de un pezón escapaba de su celda de tela, el semáforo volvió a permitirnos circular. Me resultó divertida la mueca de fastidio en el rostro de él.

De nuevo, eché un rápido vistazo a mi izquierda... nada, ni se había movido. Estaba claro que a mi acompañante, mi generoso escote no le decía nada.
En algún momento, hizo un desagradable comentario acerca de multarnos por escándalo público, o algo así; al observar que ahora estaba algo más abierto que antes... pero nada más.
Estaba convencido de que yo, ya no tenía edad ni figura para gustarle a nadie. Quizá por eso, el juego de seducción con el conductor del autocar, me estaba resultando más placentero de lo que nunca hubiese imaginado. ¿Era mi pequeña venganza? ¿Tal vez, había una pequeña exhibicionista en mi interior?... No sé... No lo sé... Sólo sé que me gustaba sentirme deseada.

A cada semáforo en verde, cruzaba los dedos, para que el siguiente de nuevo impidiese nuestro avance. Cuando mis plegarias eran escuchadas, sonreía satisfecha para mis adentros, y volvía a buscar sus ojos... Ummm, si... ahí estaban. Esto no podía ser producto de la casualidad. Cada vez estaba más convencida de que mi observador furtivo buscaba expresamente parar a nuestro lado.
Le miré, sin disimulo. Él tampoco disimulaba ya. A cada parón, con un gesto de su mano me animaba a mostrarle un algo más. Yo sonreía y le obedecía, bajando un poco a poco el tirante, mirándole con una expresión a medio camino entre la travesura y el deseo. Ummmm... ahora incluso me atreví a lamer mi dedo y pellizcar mi excitado pezón, a la vez que la punta de mi lengua paseaba lentamente por mis labios sin apartar la mirada de la suya. Mordía mi labio inferior cuando pellizqué aquella sonrosada piel, con dedicación especial para mi espectador...
Su rostro no podía ser más expresivo. No tuve ninguna duda de dónde debía estar una de sus manos en esos momentos. Y dónde le hubiese gustado tener ocupada la boca a juzgar por como mordía su labio mirando mi maniobra... Ummmm... de veras que hubiese dado cualquier cosa porque así fuera...
Pero el semáforo volvió a mandar sobre nuestra voluntad. Ese era el último. Así que... mi aventura, mi pequeña travesura, había llegado a su fin... Lástima... Un beso, lanzado con la punta de mi dedo, despedía para siempre a mi excitante observador.
El viaje transcurrió durante una hora más. A eso de las dos de la tarde, nuestros estómagos empezaron a protestar, así que, paramos en una de las áreas de servicio de la autopista.
Camino de la zona del restaurante, me detuve en el drugstore para comprar algunos artículos de higiene que, con las prisas, había olvidado incluir en el equipaje. Mientras, mi acompañante se adelantó para coger mesa en el único restaurante.
A pesar de lo impersonal de estas estaciones, el comedor era un lugar bastante acogedor. Decorado con un cierto aire rural. Limpio y sencillo, pero decorado con innegable buen gusto.
Al llegar, tomé asiento frente a mi pareja. Le comentaba la buena impresión que me causaba el lugar a la vez que echaba un vistazo alrededor. De pronto le vi. Estaba sentado en uno de los taburetes de la barra, mirándome insistentemente. Mi voz se entrecortó y sentí como el calor acudía a mi rostro... Afortunadamente, mi interlocutor, siguiendo su costumbre, había vuelto a quedarse colgado de la televisión situada a mis espaldas y no notó nada.
Desvié la mirada, e intenté entablar una conversación que me mantuviese ocupada y disuadiera mis ganas de volver a mirarle. Tarea inútil, a no ser que me gustase hablar sola. Hasta la publicidad tenía más poder de convocatoria para mi interlocutor que yo.
Desistí resignada y me enfrasqué en la carta. Se diría que intentaba aprendérmela de memoria, a juzgar por mi abstracción. Pero no era cierto... lo sabía yo... y él. La sonrisa maliciosa que me dedicó en una de las muchas veces que mis ojos se cruzaron con los suyos, acabó de confirmármelo.
Leves gotas de sudor aparecieron en mi frente. Un indicio que sería suficiente para notar que algo me alteraba, a cualquiera que me hubiese prestado un mínimo de atención... pero no era el caso. No sé qué me alteraba más, mi torbellino de sensaciones, o su total indiferencia.
Informé a mi acompañante de lo que deseaba tomar, y me dirigí al servicio. Eso me daría unos minutos para refrescarme e intentar sosegarme.
Abrí el grifo, e inclinándome, intenté refrescar mi rostro con el agua helada. Buscaba a ciegas en esa posición, algo con lo que secarme, cuando unas manos fuertes asieron mis caderas... el dueño de esas manos se arrimó a mí, de tal manera; que no me quedó duda alguna de su deseo por mi... Sabía quién era, pero ello no impidió que me sobresaltara por la sorpresa y su osadía... unos labios cálidos besaban provocadoramente mi hombro, a la vez que yo enjugaba mi rostro musitando un casi imperceptible; no por favor... nos pueden pillar.
-¿Y tú qué prefieres? ¿Qué nos pille? ¿O que no pare?
-Ninguna de las dos cosas. No debería...
-Mentirosa... No te he preguntado eso... quizá no debas, pero seguro que te gustaría... ¿Quieres o no?
Sonrojada, no me atrevía a levantar la vista y mirarle. ¿Acaso podía leerme el pensamiento?... Tal vez, no hacía falta. Mis respuestas a sus provocaciones, eran demasiado elocuentes... No había más que mirar las dos rotundas evidencias que se marcaban bajo mi camiseta...
-Por favor; es demasiado arriesgado. Aquí no para de entrar y salir gente.
-Es decir, no quieres que nos pille. Prefieres disfrutarlo... je, je, je... chica lista.
Le miraba como hipnotizada... no podía creer lo que me estaba sucediendo. Un desconocido estaba dispuesto a jugársela por mi... ¿Tanto me deseaba?... ¿Y yo?... ¿Estaba dispuesta?
-Ingéniatelas como quieras. Te espero en cinco minutos en el autocar.
-¿Y tus pasajeros?

-Ja ja... están todos hambrientos, no aparecerá nadie hasta dentro de dos horas... ¿Crees que tendremos suficiente?... Ummm... yo también estoy hambriento, ahora que lo pienso- Dijo mirando descaradamente las dos evidencias de mi deseo- ¿Puedo?- Preguntó al tiempo que sus labios besaron la piel que tanto había deseado durante nuestro breve flirt urbanita, haciéndome perder ligeramente el equilibrio con su ímpetu. Mis manos se aferraron a sus hombros y las suyas sujetaron firmemente mi cintura. Gracias a ello no caí, pero debido a la proximidad volví a ser plenamente consciente del efecto que mi cercanía ejercía sobre él...
-No puedo prometer nada. Haré lo que pueda...
-No es necesario que prometas nada. Sé que vendrás.
Volví a mi mesa, perpleja de su seguridad sobre mí. La comida ya estaba en su lugar. Por el rabillo del ojo le vi pasar y salir del restaurante. Mi mente trabajaba a velocidad vertiginosa: Lo deseo, lo deseo... no debo pero me atrae y le deseo... venga no seas boba y piensa algo rápido.
Mire a mi acompañante. Como no, él seguía embobado, pendiente de todo lo que salía en pantalla. De no ser porque en la mesa estaba la comida que yo le había encargado, hubiese jurado que se hallaba en estado catatónico desde que me fuí.
Fingí una indisposición, que achaqué al calor. Eso me dio la excusa para salir a tomar el aire. Le dije que luego volvería a intentarlo con la comida.
No me costó mucho convencerlo. Más bien, tuve la sensación de que si le hubiese dicho que no pensaba comer nunca más, su reacción hubiese sido la misma... Es decir, ninguna...
Me encaminé al estacionamiento de autocares, discutiendo mentalmente con mi voz interior. Desde el primer paso en dirección a la salida del restaurante, había invadido mi cabeza repitiéndome cada vez más alto y claro... ¡¡Estás loca!!... ¡¿A dónde crees que vas?!... ¿Qué harás cuando compruebes que todo ha sido una tomadura de pelo?... Pero, sus manos... la respuesta de su cuerpo al tenerme cerca... eso no era ficticio. Eso no lo he imaginado- Argumentaba la otra voz. La voz de mi propio deseo.
Había varios autocares ordenadamente estacionados. Los nervios no me dejaban pensar con claridad. ¿Cuál de ellos era el suyo?
Durante el episodio de los semáforos, tampoco me había fijado tanto en el aspecto exterior del vehículo. ¿Cuál de ellos era?... Caminaba indecisa por la explanada que conducía a los aparcamientos, sin acabarme de decidir hacia cual debía encaminarme... Quizá sería mejor salir corriendo y volver a mi mesa... Si dudaba un poco más, sería lo que acabase haciendo. Solo faltaba que, encima, me equivocase de vehículo... En un momento determinado, uno de ellos abrió las puertas delanteras. Obviamente, percibió mi indecisión y quiso guiarme. Algo que agradecí con una sonrisa de alivio.
Allá estaba yo, de pie, ante las puertas abiertas del autocar, como una niña que debe tomar valor para hacerle una pregunta comprometida al maestro. Me sonrió al tiempo que se levantaba de su asiento tras el volante, con una mano extendida, invitándome a subir.
Tomé su mano. Aún no había sorteado el último de los cuatro escalones, cuando una lluvia de besos amenazaba con no dejarme respirar. Besos que eran correspondidos con los míos. Nos mordíamos, nos devorábamos, era tanto el deseo acumulado que nos costó mantener la cordura suficiente para asegurarnos que las puertas quedasen cerradas... No queríamos intrusos inoportunos. Teníamos el tiempo justo, pero debíamos aprovecharlo bien. Sin sobresaltos ni miradas curiosas.

Nuestras manos habían tomado vida propia, las suyas, bajaron aquellos tirantes que le pusieron a mil. Las mías, con un atrevimiento y una destreza que yo misma desconocía, se aventuraban bajo su camisa... ummmm... siiii... En algún lugar de la carretera debimos perder el sentido común... pero era tan placentera aquella locura... Aaahhh... ummmm... qué delicia. Sus dientes arrancaban destellos de mis erguidos pezones, mis manos tomaban conciencia de la temperatura de su cuerpo... le deseaba, nos deseábamos. No recuerdo haber deseado nunca a nadie con tanta urgencia.
Me giró, y mis pantalones cayeron hasta los tobillos. Con un rápido movimiento me deshice de ellos. Le sentí agacharse y besar mis nalgas... ummmmm e ir dejando un reguero ascendente de besos por mi espalda, a la vez que levantaba mi camiseta. Mis pechos quedaron presos de sus manos y sus besos ahora, me hacían perder la cordura al depositarlos en mi nuca, mis hombros. Mordía deliciosamente el lóbulo de mi oreja, y se pegaba cada vez más a mí.
Intentaba girarme, necesitaba acariciarle yo también, pero se había propuesto hacerme comprender que era él quien dominaba la situación. Por eso, me inclinó sobre el brazo de uno de los asientos del pasillo y lenta, muy lentamente entró en mi.

Ummmmmm.... Siiii... sentí como su miembro entraba en mi cuerpo, lenta, maravillosa, deliciosamente. Aaahhhh... su vaivén era lento y cadencioso, para que sintiera plenamente su invasión, su posesión, su saber hacer.
-Me deseas ¿Eehhhh zorrita? Lo noto, siento tu humedad, cada vez más abundante. Cada vez entro más dentro y con mayor facilidad. Te gusta. Te gusta mi putita.... No puedes negármelo.
-Aahhhh siii... no recuerdo haber deseado tanto nunca a nadie. No me atrevía a desearlo más. Pensé que esto no iba a ser posible ni en mis mejores sueños... ahhhh... nunca me habían poseído así. Nunca me habían hecho sentir de esta manera.
-Ummm... preciosa, los hay que no saben apreciar lo que tienen al alcance de su mano... pero yo sí. Y te lo voy a demostrar. Disfruta zorrita, disfruta de lo que mi cuerpo hace con el tuyo... ummmm disfruta de lo que la visión de tu cuerpo provoca en el mío.
Me volviste a girar, y tus besos ahora eran descendentes. Tras cada uno, una corriente de lava candente tomaba el lugar de mi sangre... mis jadeos eran ya incontrolables, los envites de tu lengua en mi clítoris estaban acabando con la poca razón que aun pudiera quedarme...

-¡¡Fóllame!!... ¡Por favor, fóllame!! No puedo esperar massss.... Hazme tuya de nuevo. Entra en mis entrañas y hazme volar otra vez
-Ja, ja, ja... así me gusta, sin tapujos, no te reprimas. Pídeme lo que deseas que te haga mi putita. Disfruta de mí.
Te besé larga y profundamente, mi lengua entablaba una especie de duelo con la tuya. Mis pechos se aplastaban contra tu torso y yo empecé a descender entre tus brazos hasta conseguir ponerme de rodillas...
-Ummmm... lo estaba deseando. Hace rato que deseo hacer esto- dije al tiempo que asía tu sexo con las dos manos.
Desde abajo te miré, y la expresión que vi en tu rostro aun me excitó más si cabe. Ello me animó a ser más osada y mi lengua jugueteó con la punta. Un jadeo escapó de tu garganta, mezcla de deseo y sorpresa. Sonreí traviesa y me emplee afondo con mi cometido. Mi boca, mi lengua; no dejó ni un recoveco por explorar. Volvía a mirarte relamiéndome, sabía que eso aun te encendía más y me gustaba provocarte.
Seguí provocando un poco más y cuando ya no podías aguantar más, me levantaste bruscamente y girándome de nuevo, entraste otra vez en mí... mientras, con tu saliva y tus dedos, dilatabas poco a poco mi otro orificio...

-Ummmm... preciosa, no me lo puedo creer. Parece que aquí, no ha entrado nadie todavía.
-¡No por favor, ahí no!... no lo he hecho nunca, me da miedo...
-No temas putita, déjame hacer y verás cómo te gusta- Tus palabras y tu voz suave me convencían. Continuabas metiendo una y otra vez tus dedos en mi esfínter, sabías lo que hacías... uuuummmm... Ooohhh.... ya eran dos. Eso acompañado del enloquecedor bombeo en mi sexo, me estaba llevando al éxtasis. No iba a ser capaz de aguantar mucho más... entonces note que salías de mi vagina, y apoyabas la cabeza de tu miembro en mi ano...
-No por favor... no...
-Ssshhhhh....
-No... noo..... aaaaahhhhhhhh
-Sssshhhh... ya está cielo, ya está... verás cómo te gusta. Relájate y déjame hacer. Aaahhhhh... se está tan bien aquí- Decías suavemente mientras me convencías masturbando hábilmente mi clítoris- Si, si... estoy notando que te gusta. Cada vez estás más mojada, y escuchar tus jadeos es una excitante delicia...
Yo había perdido el mundo de vista. En esos momentos, sólo existíamos tu, yo, y el torbellino de sensaciones que nos arrastraba. Cada vez giraba más rápido, más deprisa, más, mássss..... Aaahhhh.... ambos llegamos al unísono a alcanzar el cielo... sentí cómo tu néctar caliente se derramaba en mis entrañas. Como mi lava incandescente fluía deslizándose por mis muslos... como tus manos apretaban y pellizcaban mis pechos, hasta mezclarse el placer con el dolor... Aaahhhhh... ummmmmmm.... Tus labios besaban y mordisqueaban mi cuello... de la misma forma que un semental muerde el de su yegua hasta someterla.... Ummmm si... si.... Tuya... Me sentía tan tuya en ese momento, como no me había sentido nunca de nadie...
Poco a poco recuperamos la respiración, y con ella algo de cordura. Conversamos, hablamos de lo extraño y urgente de aquella experiencia. Me dijiste que te había excitado desde el primer momento que me habías visto en el coche. La visión de ese tirante bajándose y mostrando mi piel, se había convertido en una obsesión para ti.
Yo, te dije que hacía mucho que nadie me hacía sentir atractiva y deseable, como lo habías hecho tú.
-Confiésalo zorrita, te gustó provocarme.
Sonrojada baje la vista al suelo, pero mi sonrisa te confirmó que estabas en lo cierto.

Ese gesto de ingenua timidez te conmovió. Con un dedo bajo mi barbilla me hiciste levantar la cara. Un largo, dulce, y cálido beso puso fin a nuestro encuentro furtivo...
-Anda, démonos prisa, o nos va a costar dar explicaciones. Tanto a ti como a mí.
-Por mí no te preocupes, te apuesto diez contra uno, a que está tan tranquilo, acabando su comida y mirando la televisión.
-¿Incluso después de decirle que no te encontrabas bien?
- Incluso así.
-¡¡Imbecil!!

Otro beso y un intercambio de teléfonos, fue nuestra última acción antes de separarnos.
Tomé asiento... por supuesto, de haber apostado, habría ganado yo... pero ahora sí que tenía hambre... mucha hambre... pero no de comida. Por lo menos, no de esa comida...
(Kefi)
servido por lokum-y-kefi
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14 Mayo 2011
Tengo que irme, lo sabes, quieres alargar el tiempo, no es posible y te dejo mi beso de despedida.
Tomo tu brazo, y desde la punta de los dedos voy subiendo por él con mis labios, con mi lengua; hacia tu cuello, donde llego poco a poco, disfrutando de cada centímetro , usando mi lengua para lamer tu piel y quedarme con su sabor... tu cuello es mío...posesión completa.

Sigo besando ese escote que me ofreces y como soy un canalla...hasta me aventuro por el canal que separa tus senos con mis labios y luego... mis labios suben por tu barbilla, hasta llegar a los tuyos, y los abro despacio con mis dientes, mi lengua … saboreo tu boca jugosa.

Y ya que me has regalado tu escote y tus senos, mi mano entra en ese canal y los acaricia mientras te beso, mientras bebo tus jugos y mezclamos nuestras lenguas, nuestras salivas, nuestros suspiros, nuestros deseos…

Tus pechos reciben una vez más mis caricias, fuertes, tiernas…todas mezcladas y sin soltar tus labios, siento tu deseo al notar la reacción de tus pezones que se endurecen entre mis dedos...mis manos.
Separo mi boca de la tuya y voy hacia ellos, para besarlos, chuparlos, morderlos… mi lengua juega con ellos, alternando en ambos caricias y mordiscos, ternura y dolor, succiones y soplos.
Me gustan tus sabores, tus olores…hueles a mujer… te deseo.
Mis labios bajan, dejan tus senos; retiro tu blusa… bajo sobre tu vientre, lo descubro, tomo posesión de él.

A estas alturas, estás abierta ya; mi mano solo tiene que entrar en tu sexo…retiro la prenda que me impide aún un poco la entrada y compruebo que estás mojada… el roce de mis dedos te arrancan un gemido; es como una descarga eléctrica en tu lugar más sensible.
Mientras mis labios siguen con tu exploración…tus olores se hacen más fuertes, más íntimos…
Mi boca llega a tu monte de Venus, sin vello…me gusta sin nada y con mis dos dedos pellizco tu clítoris antes de absorberlo con mi boca y entonces empieza mi juego: lo muerdo, lo chupo, lo aspiro, tiro de él con mis labios y mis manos exploran tu sexo...chorreante.
Introduzco un dedo…dos…tres; chupo tu botón de placer, froto mi rostro sobre él y lo vuelvo a lamer, lo vuelo a comer; dejo mi saliva caer sobre él para lubricarlo, mientras mi mano sigue entrando y saliendo de tu vientre. Siento que te estremeces de nuevo como si una nueva descarga eléctrica entrara en todo tu cuerpo… te tensas, suspiras, tu cuerpo se convulsiona, se arquea, gritas… Llegas al orgasmo.

Me retiro, vuelvo a tu boca, te beso, rozo tus labios… es mi beso de despedida.
Buenas noches.
LOKUM

servido por lokum-y-kefi
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23 Marzo 2011
PORQUE EL ROJO ES MI COLOR..... LOKUM
I've never seen you looking so lovely as you did tonight.
I've never seen you shine so bright.
I've never seen so many men ask you if you wanted to dance.They're looking for a little romance, given half a chance.
And I've never seen that dress you're wearing,
Or the highlights in your hair that catch your eyes.
I have been blind.
The lady in red is dancing with me, cheek to cheek.
There's nobody here, it's just you and me.
It's where I want to be,
But I hardly know this beauty by my side.
I'll never forget the way you look tonight.
I've never seen you looking so gorgeous as you did tonight.
I've never seen you shine so bright, you were amazing.
I've never seen so many people want to be there by your side.
And when you turned to me and smiled, it took my breath away.
And I have never had such a feeling,
Such a feeling of complete and utter love as I do tonight.
The lady in red is dancing with me, cheek to cheek.There's nobody here, there's nobody here,
It's just you and me.
It's where I want to be,
But I hardly know this beauty by my side,
I'll never forget the way you look tonight.
I never will forget the way you look tonight...
The lady in red, the lady in red.
The lady in red, my lady in red.
La dama de rojo
Nunca te había visto lucir tan hermosa como esta noche.
Nunca te había visto brillar tan fuerte.
Nunca había visto tantos hombres pedirte si querías bailar.
Ellos buscan un pequeño romance, dada casi la oportunidad.
Y nunca había visto ese vestido que llevas,
Ni los reflejos en tu cabello, que llegan hasta tus ojos.
He estado ciego.
La dama de rojo está bailando conmigo, mejilla con mejilla.
No hay nadie aquí, sólo tú y yo.
Es donde quiero estar,
Pero apenas conozco a esta belleza que está a mi lado.
Nunca olvidaré la manera en que luces esta noche.
Nunca te había visto lucir tan hermosa como esta noche.
Nunca te había visto brillar tan fuerte, estabas increíble.
Nunca había visto tanta gente querer estar a tu lado.
Y cuando te volviste hacia mí, me quedé pasmado.
Y nunca había tenido una sensación así,
Una sensación de amor completo y absoluto, como esta noche.
La dama de rojo está bailando conmigo, mejilla con mejilla.
No hay nadie aquí, no hay nadie aquí,
Sólo tú y yo.
Es donde quiero estar,
Pero apenas conozco a esta belleza que está a mi lado.
Nunca olvidaré la manera en que luces esta noche.
Nunca olvidaré la manera en que luces esta noche...
La dama de rojo, la dama de rojo.
La dama de rojo, mi dama de rojo.
servido por lokum-y-kefi
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